Pese a la falta de apoyo oficial, los productores de cítricos del corregimiento de Churuquita Grande, en el distrito de Penonomé, provincia de Coclé, supieron salir adelante y presentar al pú- blico, incluyendo turistas de otros países, un espectáculo autóctono y atractivo que dejó una gran lección.
El cuarto Festival Nacional de la Naranja logró atraer la participación de 33 comunidades rurales y el ingreso de 10 mil visitantes en cuatro días de celebración.
Con anterioridad, se celebraba una sola actividad: la Feria Nacional de la Naranja, pero al inmiscuirse la política se afectó la organización y la confianza, y se dividieron los esfuerzos.
Sin embargo, quienes no quisieron participar de la feria original decidieron organizarse y luchar con sus propios esfuerzos. La resultante fue una presentación más simpática a los ojos del visitante y una mayor oferta de productos de la campiña.
Mejor ubicación
El cuarto festival se celebró en Churuquita Grande, patria del dulce fruto cítrico, en un nuevo sitio arrendado. Su enfoque central fue presentar la mayor cantidad de cítricos en sus puestos y reanimar viejas tradiciones que estaban en el olvido, lo que fue un incentivo en conjunto con las exposiciones artesanales.
Gary Sánchez, vocero de la secretaría del grupo organizador, explicó que no se contó con apoyo estatal, pero fue la comunidad de Churuquita Grande y otras aledañas como Tambo, Paso Real, Pozo Azul, Villa Unida, San Pedro y La Martillada, entre otras, las que contribuyeron al éxito del festival.
Hubo buenos ingresos
Alejandro Magallón, del sector de El Águila, no ocultó su entusiasmo y aseguró que le fue bien en las ventas. “No me puedo quejar, mejoramos las ventas, conocimos a muchos turistas y logramos conseguir enlaces con visitantes que hicieron encargues de artesanías como bateas y sombreros que vendrán a buscar.

