Moradores de las tierras altas de la península de Azuero están solicitándole al Gobierno la ejecución de un plan de vivienda, para evitar seguir construyendo sus casas con paredes de diversas especies de madera.
Esta iniciativa, dijeron, busca conservar la flora de esta región, afectada durante décadas por la tala, la quema y las fumigaciones.
Pablo Marín, vocero de las comunidades ubicadas en esta zona de las tierras altas azuerenses, formada por los corregimientos de Bajos de Güera, La Pitaloza y Mariato, en las provincias de Los Santos, Herrera y Veraguas, respectivamente, confirmó que la mayoría de las paredes de las casas son de madera, y aún hay varios ranchos cobijados con pencas, materias primas cada vez más escasas.
“Es necesaria la ayuda gubernamental para evitar que sigamos deforestando nuestro hábitat”, afirmó.

