El uso cada vez más frecuente del esmeril eléctrico, así como la desaparición de las vetas de donde se extraía para sacarle filo a los machetes y a las hachas, ha provocado la casi desaparición de la piedra de amolar.
Se trata de una roca arenisca que a medida que se va trabajando sobre ella crea una superficie lisa que, previamente mojada, propicia la fricción para afilar instrumentos cortantes.
Lorenzo González, residente en Valle Rico, provincia de Los Santos, manifestó que en la ciudad de Las Tablas, a donde viaja casi a diario a limpiar lotes, acude a un taller de tornería donde por 50 centavos le sacan filo a sus machetes con un esmeril eléctrico.
“Antes lo hacía en la piedra de amolar, pero me llevaba más tiempo, además de que cuando se me gastaba ya no la conseguía en las tiendas”, afirmó.
ESCASEZ
Actualmente son pocos los negocios en la región de Azuero donde se puede comprar esta piedra.
En los poblados de las cabeceras de Macaracas, Tonosí y Los Pozos, esta última en la provincia de Herrera, de acuerdo con los campesinos, son pocas las agroveterinarias donde aún se pueden adquirir.
Otra situación que influye en que se esté dejando de usar es que cada vez hay menos mineros empíricos en la región de La Pitaloza, distrito de Los Pozos, provincia de Herrera, dispuestos a extraerla.
Esta área es la única en el país donde por décadas se ha explotado el yacimiento de este material pétreo, en la llamada quebrada Piedra.
La tradición de extraer piedras data de mucho antes de la colonia, cuando estos predios se encontraban dominados por indígenas que, además de lavar el oro de las quebradas de La Pitaloza, se dedicaron a la alfarería y minería, extrayendo materiales útiles para el desarrollo de sus actividades.
Existe información de hallazgos de piedra de amolar en tumbas indígenas descubiertas y saqueadas durante los años de 1950.
PROCESO
Los moradores de La Pitaloza explicaron que la faena para obtener la piedra de amolar, lista para su uso, se inicia con la extracción del material que luego se quiebra, seleccionando los pedazos para posteriormente iniciar el proceso de moldeado a base de martillo y cincel.
Esta tarea, aunque ruda y difícil , según dijeron, puede generar un promedio de 30 ejemplares al día.
De acuerdo con el geólogo Alberto E. Ruiz, “La mina”, como se le conoce en La Pitaloza al lugar de la veta , es la fuente de piedras de amolar más productiva y antigua que se conoce por estas latitudes.
USOS
Una investigación de Ruiz indica que a través de la historia la piedra se ha usado para afilar herramientas de talabartería, la lezna, la chaveta, agujas y otros instrumentos, incluyendo el machete para cortar la caña durante las temporadas secas.
Incluso, sostiene que en nuestros días muchas personas continúan utilizándola, pues la piden y la buscan en los pequeños comercios, por sus características y efectividad.
“Pero, ya no es como antes, pues en la actualidad cada piedra que se obtiene está comprometida para la venta y esto es una ventaja, toda vez que da seguridad económica a quienes la extraen, que se ven afectados por la falta de apoyo en cuanto a la comercialización, y sobre todo por desconocimiento de las instituciones gubernamentales de comercio que ignoran el potencial y riqueza cultural de esta actividad”, indica el análisis de Ruiz.




