En la casa de Elida García, ubicada en el sector de Los Pantanos, distrito de Antón, provincia de Coclé, cada 4 de enero las manos de varios pobladores confeccionan un arreglo que se asemeja a la manera en que apareció en esta comunidad la imagen de su patrono, el santo Cristo de Esquipulas.
Cada detalle es cuidado con mucha precisión, pues según García esta es una fiel representación de las narraciones que se han mantenido a través de varias generaciones.
La misma es presentada como una aparición marítima, y empieza hoy 5 de enero con una caminata que cientos de moradores realizan cantando desde Los Pantanos hasta la catedral San Juan Bautista.
PEREGRINACIÓN
La peregrinación, que se inicia a las 3:00 p.m. en la capilla del lugar, llega aproximadamente a las 5:00 p.m. a la iglesia catedral, donde el cura Esaú Estrada recibe una caja sellada, semejante a la que, según la historia, encontraron unos pescadores en las costas antoneras.
Para los lugareños este momento es único, porque se despeja la curiosidad que tenían los pescadores por su contenido, al percatarse de que en su interior había una imagen del santo Cristo de Esquipulas, el cual adoptaron como su patrono.
Luego, dentro de la iglesia y tras la develación, el grupo de moradores de Los Pantanos reparte alimentos, que este año consistirán en arroz con coco y concha, dulces envasados con cinchos de piñuela y chicha de saril para los presentes.
La celebración también sirve para hacer remembranzas de la faena de la pesca con redes y anzuelos, tomando en cuenta el uso de los botes, recalcó García.
Este, añadió, es el preámbulo a la festividad del 15 de enero, fecha dedicada al santo Cristo.
AÑORANZA
La recreación resalta que fueron unos pescadores que, al estar faenando en alta mar, encontraron una caja flotando que brillaba y que por curiosidad y temor fue llevada hasta la orilla de la playa de Boca Nueva, para ser trasladada y llevada con el cura para que la abriera.
Entre las diversas versiones existentes hay una que señala que la imagen vino de la región guatemalteca de Esquipulas, de donde es oriundo el Cristo Negro, y que fue tallada en 1594 por el portugués Quirio Cataño.
Otra leyenda indica que esta fue traída al istmo desde España, a inicios de la cuarta década del siglo XIX, por el cura Marcelino Vega Vissueti.
Lo cierto es que fue el sacerdote Pedro Marín (q.e.p.d) quien certificó que en una comunidad cercana a Los Pantanos fuera donde se iniciara esta tradición de fe.

