La instalación de una cerca de ciclón alrededor del terreno que alberga la piquera de buses y oficinas de Transportes Vacamonte (Transvasa), en Arraiján, obligó ayer a los conductores a prestar el servicio en la calle.
Esta ruta del servicio colectivo de transporte moviliza a diario, hacia la capital, un promedio de 20 mil personas provenientes de distintas urbanizaciones.
La cerca fue instalada el fin de semana, y es vigilada por un miembro de la Policía Nacional (PN), indicaron.
La propiedad se mantuvo secuestrada mientras estuvo a cargo de administradores judiciales, contó José Sierra, dirigente transportista, como resultado de una deuda de casi $250 mil contraída por accionistas de Transvasa y la propia concesionaria, en 2002, con una financiera que costeó la compra de 22 autobuses. Según Sierra, recientemente la propiedad fue rematada y adquirida por una empresa distribuidora de combustible, la que instaló la malla.
En opinión de los conductores, no existe evidencia de que la deuda pudiera haber sido cancelada, debido a la mala gestión de los tres administradores judiciales que estuvieron a cargo.
Fue por ello que el servicio al usuario también desmejoró. De los 68 buses de que debía tener Transvasa, menos de 40 siguen laborando.
Según cálculos de los transportistas, mensualmente se recaudaban $18 mil. Cada autobús paga $6 diarios por zarpe y de $260 a $800 por alquiler de certificados de operación.
Por el momento, los transportistas gestionan con el Municipio de Arraiján la compra o arriendo de un terreno, para nueva piquera.
Ayer, accionistas de Transvasa intentaban, junto con un abogado, averiguar cómo se ejecutó la venta del terreno, pese a que existe un proceso legal en el Juzgado Decimoséptimo Civil de Circuito de Panamá.
Francisco Sandoval, accionista de Transvasa, dijo que se hará lo legalmente posible para recuperar el predio y seguir prestando el servicio, aunque admitió que les “agarraron de sorpresa”.
