En la comarca Ngäbe Buglé el comité de salud de la comunidad de Soloy, encabezado por su presidente Martire Santos, afirmó que no autorizará“de ninguna manera” la movilización parcial o permanente de la ambulancia que les fuera donada por el Gobierno japonés, y cuyo costo es superior a los 40 mil dólares.
Santos manifestó que tras meses de tramitar la solicitud de este vehículo, la misma les fue entregada y se les aseguró que se mantendría en el hospital de Soloy, ubicado en el corregimiento cabecera del distrito de Besiko.
“Existe un documento donde se nos da esa orden, y de no cumplirla se nos podría cerrar cualquiera otra solicitud que hagamos al Gobierno japonés”, indicó.
Por su parte, Iliana Santamaría, directora comarcal del Ministerio de Salud, explicó que la ambulancia fue solicitada en calidad de préstamo solo por ocho días para prestar el servicio de traslado de pacientes en el hospital de San Félix, debido a que las dos ambulancias existentes no están en condiciones mecánicas para hacerlo, lo que pone en riesgo la vida de quienes las utilicen.
