En Panamá oeste los homicidios no son esporádicos. En lo que va del año se han registrado en esta región del país 51 muertes producto de hechos violentos.
En esta escalada de violencia, el distrito de Arraiján posee la mayor cifra de homicidios, registrando un total de 35. La mayoría de estas muertes fueron ejecuciones con arma de fuego.
En el distrito de La Chorrera, las estadísticas revelan que en los primeros seis meses del año han sucedido 16 muertes, de las que 10 se derivan de violencia doméstica, según la Policía Nacional.
Los investigadores comprobaron que las restantes seis víctimas estaban ligadas de algún modo a grupos dedicados al tráfico de drogas.
En la zona de policía de La Chorrera, el subcomisionado Carlos Rumbo asegura que se ha capturado al 75% de los involucrados en los casos de homicidio. Sostiene que en la región se ha dado un descenso en el índice de criminalidad.
No obstante, recientemente el ministro de Seguridad, José Raúl Mulino, admitió que los niveles de violencia habían aumentado en Panamá oeste, al convertirse el área en refugio de delincuentes y de ser utilizada como depósito de drogas.
Durante el pasado Gabinete de Seguridad, celebrado en Puerto Caimito, el ministro Mulino dejó claro que existen planes para reubicar algunas estaciones de policía en sitios estratégicos, además de reforzar con equipos a los agentes policiales.
A su vez, miembros del Movimiento Juventud Proyecto 2000 de Arraiján remitieron una nota a Mulino, la pasada semana, en que le piden aumentar el pie de fuerza en el área.
En este distrito solo laboran 250 agentes, los que se dividen a razón de 30 o 40 unidades por cada turno.

