Uno de los grandes problemas de la Zona Franca de Barú es que no tiene terrenos para desarrollar complejos industriales, turísticos ni comerciales, aseguró su gerente Aracelly Barría.
“Por eso estamos en permanente inventario de fincas nacionales, que no tengan hipotecas ni fideicomisos, para que los inversionistas las adquieran y construyan sus complejos empresariales”, señaló.
Adujo que esto retrasa la llegada de compañías, “aunque afortunadamente hemos empezado 2015 con la reactivación del proyecto de granjas de peces y la llegada de una empresa que se dedicará a la importación y reexportación de vehículos y maquinaria pesada”.
Barría informó de que la empresa de capital estadounidense Ubakoy se establecerá en La Esperanza, distrito de Barú, para dedicarse a la exportación automotriz.
“El pasado 10 de febrero salió la autorización para la operación de esta empresa, pero esta se vio obligada a adquirir terrenos propios”, sostuvo.
Respecto al capital de esta industria, dijo desconocerlo, debido a que en la Zona Franca de Barú no existe obligación de una inversión mínima ni máxima. “Solo le solicitamos una carta bancaria de solvencia”, explicó Barría.
Reveló que a principios de este mes, inversionistas chinos visitaron el abandonado muelle fiscal de Puerto Armuelles, cuya concesión será licitada próximamente, por lo que se abre la esperanza de que la actividad marítima resurja en esta área actualmente deprimida.

