Unos 200 docentes partieron ayer hacia las zonas de difícil acceso para iniciar el año escolar, muchos de los cuales van hacia el área costera de Bocas del Toro y otros a la comarca Ngäbe Buglé.
Los educadores partieron en buses, en helicópteros y hasta en lanchas para llegar a sus planteles y tener todo listo para los más de 10 mil estudiantes que acudirán a clases a partir del 2 de marzo.
Para Marcos Ortega, quien tiene más de un año de laborar en zonas de difícil acceso, él debe ir por tierra hasta Bocas del Toro, de allí viaja en lancha, y al llegar a tierra firme debe caminar más de ocho horas, a pie o a caballo, cruzar ríos y caminos quebrados hasta llegar a la escuela de la comarca, donde aún desconoce cuál sea su condición física.
Para enseñar en esta difícil situación se requiere vocación, en especial para lograr que los niños puedan aprender debidamente, y sobre todo, lo más difícil es la barrera del lenguaje, puesto que algunos no hablan español y para comunicarse lo hacen con las manos o en el tablero, dibujando.
Los educadores portaban flotadores y varios equipos de seguridad para llegar a zonas de acceso marítimo.
Entre los lugares a los que fueron asignados figuraban Santa Catalina, San San, Soledad, Chucará, San Pedrito, San Pedro, Río Chiriquí. Mango, Bugly, Kanquintú. Playa Hermosa y Bugoré, entre otras regiones.

