Luego de una espera de 20 años, la comunidad de Boquete confía en que finalmente se les construya el acueducto y la red sanitaria, para terminar con las aguas negras y los malos olores que se sienten en el centro de esta turística comunidad de la provincia de Chiriquí.
Este martes, el Ministerio de la Presidencia anunció la licitación por $25 millones del diseño y construcción del acueducto, la red sanitaria y la planta de tratamiento de aguas residuales de este distrito.
Para el presidente del Consejo Municipal boqueteño, Marcial Suárez, esta noticia “es lo mejor de 2015”, porque con la construcción se beneficiará la salud de los residentes que diariamente tienen que soportar olores desagradables.
Mencionó que debido al desarrollo económico alcanzado, el actual alcantarillado se ha quedado pequeño, por lo que algunos comercios se pegan al alcantarillado de las aguas pluviales, lo que propicia el mal olor, pues no hay lugar para instalar tanques sépticos.
Reveló que en una reciente inspección se detectó que algunos comercios tienen tuberías que van a dar al río que pasa por esta población, y lo contaminan.
“Una vez esté instalado todo el alcantarillado, al que se encuentre realizando esta práctica se le multará de inmediato”, advirtió.
INCONVENIENTES
Respecto a la planta de tratamiento, Suárez dijo que aún desconocen dónde se ubicará, pues no hay un lugar disponible, por lo que es un tema que se tratará en el pleno del Consejo Municipal.
La falta de un alcantarillado para aguas servidas ha provocado que el distrito de Boquete, pese a ser un lugar turístico, esté contaminado de aguas negras.
El exalcalde Manolo Ruiz, confirmó que desde hace varios años el desborde de las aguas servidas afecta a los residentes.
Agregó que hace dos años presentó ante el Consejo Municipal un proyecto de manejo de aguas residuales, iniciativa que dividió en dos partes.
La primera se iniciaba desde Casa Verde, pasando por la avenida Central, El Mandarín, Las Hornas y Las Bruñas, estimándose que se invertirían $7 millones; mientras que en la segunda parte se incluía la escuela y la lechería, quedando pendiente las áreas vecinas.

