El hospital regional Anita Moreno de La Villa de Los Santos, que data de inicios de la década de 1970, ha comenzado a caerse a pedazos, obligando a sus administradores a mudar parte de sus servicios.
La losa de uno de sus pabellones empezó a desplomarse dejando al descubierto el ladrillo de arcilla que se utilizó para construir estas estructuras.
También son evidentes las rajaduras de las paredes en distintas áreas del hospital y a ello hay que sumarle el estado deplorable de los pabellones que, en su momento, fueran ocupados por la escuela de enfermería, y por el pabellón seis de psiquiatría, los que ahora se han convertido en guarida de toda clase de alimañas, especialmente de roedores, que dejan escapar su desagradable olor.
Las autoridades
Manuel Cigarruista, director médico a cargo del nosocomio propiedad del Ministerio de Salud, reconoció su deterioro estructural, que data de un poco más de cuatro décadas.
Detalló que tanto es así que el pabellón donde operaba el depósito, farmacia, laboratorio y saneamiento ambiental tuvo que ser desalojado, porque ponía en peligro la vida de funcionarios y pacientes. “Tuvimos que mudar esos servicios, para evitar que ocurriera algo mayor”, expresó.
En este hospital circulan diariamente 500 personas entre pacientes, funcionarios y hospitalizados.
Otras mudanzas
Cigarruista sostuvo que el cuarto de urgencias, al igual que el laboratorio, la central de equipos y la farmacia fueron mudados al nuevo Minsa-Capsi, que cuenta con instalaciones adecuadas, y está próximo al hospital.
Decae psiquiatría
El director médico expresó que este es un hospital que además de medicina interna (gastroenterología, reumatología, endocrinología, cardiología y hematología) atiende a enfermos mentales, no solo de la región de Azuero, sino también de Coclé y Veraguas.
Explicó que debido a que la psiquiatría ha logrado avances científicos en los tratamientos, la suma de pacientes internados ha disminuido en forma drástica.
“Anteriormente se manejaba un volumen de hasta 500 pacientes; ahora, solo alcanzan 120 en promedio”, explicó, y aunque la infraestructura no es la mejor, la atención al paciente (enfermeras y médicos), es buena.
Por ello, señaló que ante este panorama se espera con impaciencia la conclusión del nuevo hospital. “Eso es lo que todos anhelamos y esperamos que en un plazo de dos años y medio, tres como máximo, ya estemos en las nuevas instalaciones”.
Defensa a ultranza
Para el sacerdote Domingo Moreno los villasoletanos se han debido parar firme en defensa de su hospital, ya que durante la administración del presidente Ernesto Pérez Balladares, y su ministra de Salud, Aida Moreno de Rivera, se intentó cerrar esta instalación.
“Aducían que este nosocomio no estaba llenando su cometido, pero no lo cerraron porque el pueblo de La Villa se levantó en contra de ambos”, indicó .
El religioso considera que este es un gran hospital, pese a todo lo que se quiera decir; y aunque sus estructuras se han debilitado con el tiempo, dará margen a que el nuevo hospital se haya concluido.
Un visionario
Reconoció que le ha faltado un poco más de cariño y atención a estas estructuras de datan de 1972, siendo ministro de Salud José Renán Esquivel. “Ese fue un hombre visionario que creyó en este pueblo y que edificó unas estructuras con visión de futuro”, sostuvo.
Agregó que afortunadamente el presidente Juan Carlos Varela convino en continuar la construcción del nuevo hospital, de allí que en dos o tres años no solo los villasoletanos disfrutarán de una nueva instalación de salud, sino los residentes de provincias centrales que acuden a esta en busca de atención médica.
Espera hasta 2017
La construcción del nuevo hospital Anita Moreno, que seguirá estando en manos de la transnacional IBT Group, costará finalmente $102.9 millones, y deberá estar listo a fines de 2017, o principios de 2018.
El aumento en los costos se debió a una serie de correcciones que deben aplicarse en la construcción, exigidas por el Gobierno.

