La provincia de Darién y las comarcas indígenas Wargandí y Emberá Wounaan están sujetas a la continua presencia de inmigrantes regionales y extracontinentales, igual que en el pasado con miles de desplazados colombianos, lo que genera un estado de ansiedad y temor entre la población.
Las autoridades regionales y nacionales han evaluado la irregular situación para buscarle solución o, al menos, mitigar el impacto que esto tiene en la salud colectiva de sus habitantes.
Hay preocupación
En reunión celebrada hace poco en Metetí, a orillas de la vía Panamericana, el vice- ministro de Asuntos Indígenas, Irene Gallego, mostró su preocupación por la inmigración de extracontinentales y el temor de los darienitas por la posible aparición del virus del ébola, que pudiera acompañar el ingreso de inmigrantes africanos.
Tanto el gobernador de la provincia, Humberto Ramos, como el de la comarca Emberá Wounaan, Salomón Marmolejo, plantearon que una alternativa sería la construcción de albergues temporales para estas personas, dado que en Metetí no existen y cuando llegan deben ser alojados en el Vicariato de Darién, el cual no está habilitado para ese servicio.
En estos albergues podría ofrecérseles apoyo y atención médica oportuna, para que puedan seguir su ruta.
Atención separada
Ramos expuso la necesidad de que se les brinde por separado la atención médica a estos inmigrantes y no en el centro de salud de Metetí, como se viene haciendo, junto con los pacientes locales, lo que sería una medida preventiva, en caso de llegar un extranjero enfermo, incluso con el virus del ébola.
Refugiados
Otro tema que se abordó fue la petición de la calidad de refugiados por colombianos residentes hace mucho en la provincia.
Yanibeth Calvo, directora de la Oficina Nacional para Atención del Refugiado (Onpar), indicó que actualmente estas solicitudes provienen de desplazados colombianos y de africanos, las cuales deben atenderse en virtud de convenios internacionales.
En marzo pasado, la Onpar entregó 413 carnés de residencia permanente y permisos laborales a igual número de colombianos que estuvieron esperándolo.
Según la Onpar, hasta junio había mil 608 personas con condición de refugiados, de los cuales 901 eran colombianos. Había 712 solicitudes para condición de refugiado pendientes y 368 de estas eran de colombianos.
Sin registro
Tulio Mosquera, abogado y residente de Darién, expresó que cientos de colombianos que residen aquí hace décadas, enfrentan problemas legales debido a que carecen del permiso de residencia, por lo que no han podido inscribir a sus hijos en el Registro Civil, y estos a sus descendientes.
Esta condición, señaló, les acarrea dificultades para circular libremente en la provincia, y el tener acceso a servicios públicos y oportunidades educacionales, en el caso de los estudiantes.

