Alí Vásquez, un profesor de geografía e historia, está en camino de realizar su sueño empresarial: producir los primero ataúdes ecológicos de Panamá.
No es una broma. Vásquez presentó hace un año ante el Acelerador de Empresas de la Ciudad del Saber su proyecto y se mantiene en lista para obtener financiamiento necesario.
“Un ataúd ecológico permitirá evitar la contaminación, ya que al construirse de madera su desintegración será rápida y permitirá reutilizar la tierra a los parientes del difunto, de manera que sus restos estén juntos”, señaló el emprendedor.
La idea puede parecer macabra, pero él sustentó su proyecto con base en que el terreno para sepulcros se hace más caro y la tendencia verde se impone. “Ahora hay que ser ecologista hasta en la muerte”, opinó.
Es una de las pocas ideas que emprendedores chiricanos lograron incluir, en el año 2010, dentro del segundo nivel del programa de Acelerador de Empresas que también se desarrolla con respaldo de la Fundación Alberto Motta.
En Chiriquí, de 54 proponentes, calificaron solo 6. En total, hay 60 proyectos contemplados, explicó.
Las ideas presentadas por los emprendedores chiricanos son novedosas. Hay desde un proyecto para exportar galletas con sabor a café gei- sha, a la instalación de una planta para reciclar desechos hospitalarios y la producción de biocombustible.

