Hace tiempo que las potencias mundiales temen que Irán esté produciendo en secreto una bomba atómica. Ahora lo tienen por escrito en el último informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), en el informe inaugural de la gestión de su nuevo director general, el japonés Yukiya Amano, que adopta un tono claramente diferenciado del de su antecesor, Mohammed el Baradei. Existen informaciones concretas de que el país islámico está fabricando una ojiva nuclear, dice el informe.
Para diplomáticos y observadores políticos no se trata en realidad de una verdadera sorpresa. Teherán jugó por largo tiempo al gato y ratón con la comunidad internacional.
Los servicios secretos estadounidenses sostenían en 2007 que Irán había presumiblemente suspendido su programa de armas nucleares en 2003. Pero el nuevo informe de la AIEA afirma que los iraníes continuaron una serie de actividades relacionadas con la fabricación de armas nucleares más allá de 2004.
El ingreso de Amano como nuevo director parece significar un giro en las posiciones del organismo de control nuclear de la ONU con sede en Viena. En el informe esto queda en evidencia en el uso del término “actual”. Allí se habla de “la posible existencia en el pasado y en la actualidad de actividades desarrolladas en secreto por Irán en relación con el desarrollo de ojivas nucleares para un misil”.
“Esta vez el informe no oculta nada”, señala un diplomático occidental, “de todos modos no dice nada que no supieran ya todos”. En lugar de tratar de influir políticamente, esta vez se trata de un informe predominantemente técnico, agrega.
La formulación más concreta le otorga a Irán “menos cobertura” ante la presión internacional. Amano dejó en claro ya con su primera visita a Irán cómo concibe el ejercicio de su cargo: a diferencia de El Baradei no busca ser “un actor político y global”, sino que expone sus conclusiones de modo “claramente más técnico”, según expresaron observadores occidentales en Viena.
“El informe no incluye nada positivo”, agregan.
Algunos países, entre ellos Estados Unidos, habían criticado siempre a El Baradei por pretender tomar influencia en la política mundial mediante sus evaluaciones.
En el caso iraní se suponía que presentaba sus informes en un tono cauto para evitar una escalada del conflicto. Ahora parece haber llegado la hora de concretar posiciones. El Gobierno de Irán debe cooperar sin más dilaciones con la AIEA, en vistas del potencial militar de su programa nuclear, exigió Amano en su informe.