Para el derrocado presidente hondureño, con la decisión de respaldar las elecciones del próximo domingo, Washington “ha debilitado el proceso de revertir el golpe de Estado”, afirmó en la embajada brasileña en Tegucigalpa, desde donde lucha por su retorno desde hace más de dos meses. Esta semana, el gobierno brasileño dejó clara su “decepción” por la posición de Estados Unidos (EU). Numerosos expertos, catedráticos y congresistas de EU han criticado la postura de la Casa Blanca, reclamando tanto a Obama como la secretaria de Estado, Hillary Clinton, que se pronuncien de forma contundente, sobre todo, respecto a las violaciones de los derechos humanos denunciadas en Honduras desde el golpe de Estado.
Algunos analistas destacan que aunque desde el inicio de la crisis Zelaya viajó a EU en más de media docena de ocasiones, en ninguna fue recibido por Obama. Washington niega esta visión. Según se conoció, Obama envió el fin de semana una carta a su par brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, en la que defendió la decisión de apoyar las elecciones, pese a que el gobierno de facto no haya aceptado la restitución de Zelaya.
Una postura que también planteó ante la OEA el secretario de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, Arturo Valenzuela, cuya ratificación estuvo congelada varios meses por la oposición de algunos republicanos a la condena del golpe hondureño por la Casa Blanca.
Valenzuela afirmó que “no hay otra palabra para describir la abrupta y forzada salida de un jefe de Estado”, como ocurrió con Zelaya, que como un “golpe de Estado”. Y recordó que Washington no fue sólo uno de los primeros en condenar el golpe y aplicar sanciones, sino que cuando Micheletti se negó a restituir al mandatario, “EU se unió a la decisión unánime de que Honduras debía ser suspendida de la OEA”.
Pero para el país norteamericano, la situación cambió cuando ambas partes firmaron el Acuerdo Tegucigalpa–San José el 30 de octubre. Si bien Zelaya lo ha dado por “abortado” después de que no se materializara su restitución. EU, sin embargo, argumenta que, salvo la “conformación e instalación del gobierno de unidad y reconciliación nacional (...) a más tardar el 5 de noviembre”, el pacto ha ido cumpliendo sus términos y apunta a esperar la reunión del 2 de diciembre del Congreso hondureño, que deberá decidir si restituye a Zelaya o no en el cargo hasta el relevo de mando el 27 de enero.