Desde hace meses, la Autoridad Palestina (AP) ha dado pasos para aniquilar cualquier acuerdo para crear un Estado independiente en Cisjordania y Gaza. Los convenios firmados hasta ahora entre israelíes y palestinos especificaban que este solo sería posible como resultado de un acuerdo entre las partes que garantice la seguridad de los ciudadanos de Israel. Pero la AP en vez de trabajar hacia este objetivo, dirigió sus esfuerzos hacia el reconocimiento unilateral del Estado palestino, promoviendo una política de boicot y descrédito de Israel en cuanto escenario es factible, pretendiendo culminar ahora con el reconocimiento de un estado por las Naciones Unidas en su próxima reunión plenaria.
Fatah y Hamas firmaron el 28 de abril en El Cairo una reconciliación y la formación de un gobierno temporal conjunto hasta las elecciones a efectuarse en un año. Esto acontece tras años de desavenencias entre las dos facciones, la pérdida del control de la AP de la franja de Gaza y la muerte de cientos de sus militantes a manos de los terroristas de Hamas. Una de las secuelas de este acuerdo será la excarcelación de los terroristas de Hamas que cumplen sentencias por delitos contra la AP, quienes liberados se dispersarían por Cisjordania, siendo no solo un peligro para Israel, sino para la propia AP.
Las motivaciones por parte de Hamas se entienden: tienen mucho que ganar y nada que perder. Fatah, luego de una historia de terrorismo iniciada por Yasser Arafat, logró ser reconocida como organización política, incluso por Naciones Unidas. Este salto atrás de AP en una alianza con terroristas en activo no parece sensato, a menos que estén apostando al triunfo del islamismo en el Medio Oriente, como resultado de las revueltas actuales y al financiamiento iraní.
El presidente Shimon Peres afirma que el acuerdo no beneficia en absoluto el proceso de paz, por muchas razones. Entre ellas, porque abre la posibilidad de que, en próximas elecciones, Hamas gobierne en Gaza y Cisjordania, lo cual inequívocamente llevaría a que se realizaran ataques de cohetes contra Israel no solo desde Gaza, sino también desde la margen occidental del Jordán, con el resultado de la muerte de civiles inocentes a manos de Hamas, que es apoyada por Irán, con quien coincide en objetivos y propósitos para destruir el Estado de Israel.
La presidenta del Comité de Relaciones Exteriores del Congreso de Estados Unidos, Ileana Ros-Lehtinen, declaró sobre la unión de la AP y Hamas: “…de acuerdo con la ley estadounidense vigente, un gobierno híbrido con una organización terrorista como Hamas no puede ser destinatario de fondos de contribuyentes estadounidenses porque la ley establece que el gobierno de la Autoridad Palestina debe reconocer el derecho del Estado judío de Israel a existir, entre otras cosas, y Hamas hasta hoy se ha negado a hacerlo. Por lo tanto, a fin de aplicar la ley vigente, Estados Unidos debe terminar la asistencia a la Autoridad Palestina”. Por su parte, el Gobierno israelí canceló la transferencia de más de $90 millones producto de impuestos.
Una vez más, la AP maniobra para evitar la creación de un Estado palestino en paz con Israel y con todas las responsabilidades que cualquier Estado afronta. Prefieren continuar el statu quo de “mantenidos” que les reporta inmensos dividendos a sus dirigentes, por “donaciones” recibidas para aliviar y mejorar las condiciones de vida de su población, tarea que realizan con bastante ineptitud. Si el Gobierno norteamericano decide cortarles la ayuda, y no vemos respuesta, pronto se hará más evidente la influencia de Irán en el conflicto.