[EXTRACTO]

Adelantarse a los terroristas

La seguridad pública es una condición previa para la libertad y la protección de la libertad es el centro mismo de la responsabilidad de un Estado democrático.

En los últimos años, el terrorismo islamista ha llegado a ser objeto de atención fundamental para las fuerzas de seguridad de Alemania y muchos otros países occidentales. La intención de los terroristas es la de sembrar la desconfianza e infundir miedo; su objetivo es el de debilitar el estado de derecho democrático y acabar con la confianza de los ciudadanos en las instituciones públicas.

Los gobiernos están decididos a impedirlo, pero la realidad es que las frecuentes alertas terroristas suelen aumentar la inseguridad entre nuestros ciudadanos, en lugar de reducirla.

Los debates en toda Europa sobre nuevas legislaciones en materia de seguridad para luchar contra el terrorismo han creado a veces la falsa impresión de que los Estados amenazan la libertad de sus ciudadanos, en lugar de protegerla. De hecho, el conflicto, con frecuencia dado por sentado, entre la libertad y la seguridad pública no existe.

La libertad y la seguridad pública no son opuestos irreconciliables. Se complementan e incluso guardan una dependencia mutua. La seguridad pública es una condición previa para la libertad y la protección de la libertad es el centro mismo de la responsabilidad de un Estado democrático en materia de seguridad pública.

El monopolio del uso de la fuerza por parte de un Estado está justificado, si los ciudadanos pueden confiar en que garantice su seguridad. La prevención de amenazas, junto con la imposición del cumplimiento de la ley, que entraña el procesamiento de los delincuentes, son cometidos decisivos, pero no requieren, por principio, nuevas leyes constantemente.

Naturalmente, las autoridades encargadas de la seguridad necesitan instrumentos idóneos para luchar contra el terrorismo. Como los terroristas aprovechan las nuevas tecnologías, deben adaptarse al respecto los medios legales y técnicos utilizados por las autoridades encargadas de la seguridad, pero éstas no bastan por sí solas para luchar contra el terrorismo.

La prevención es mejor que la represión. Debemos hacer todo lo que esté en nuestro poder para impedir la radicalización, interrumpir los procesos de radicalización en un momento temprano y guiar a los individuos radicalizados para que vuelvan a integrarse en nuestra sociedad y acepten nuestros valores.

Sin embargo, a la hora de afrontar un problema de terrorismo autóctono que va empeorando, los países occidentales con frecuencia desconocen dicho proceso de radicalización. Para intervenir eficazmente, tenemos que encontrar respuestas para tres preguntas: ¿dónde y cómo se da la radicalización? ¿Por qué hay individuos que se sienten atraídos por las ideas radicales? ¿Qué podemos hacer para contrarrestarlo?

En Alemania, la radicalización se produce en gran medida por mediación de comunidades radicales de mezquitas o salas privadas destinadas a la oración, además de por la red internet. La vigilancia estatal constituye una medida para contrarrestarla, pero igualmente importante es cooperar estrechamente con la población musulmana.

Los padres, amigos e imanes pueden descubrir señales de radicalización antes que los agentes de seguridad y en esos casos actúan responsablemente poniéndose en contacto con los organismos estatales pertinentes. A las autoridades encargadas de la seguridad corresponde observar las señales más visibles de radicalización y otros organismos estatales pueden ayudar a potenciales nuevos miembros de organizaciones terroristas a abandonar los ambientes extremistas y reintegrarse en la sociedad. Sin embargo, nada puede substituir el apoyo y la ayuda prestados en el círculo inmediato de esos jóvenes.

La segunda pregunta –la de por qué se sienten atraídos algunos individuos por las ideas radicales– ha sido estudiada por investigadores y encargados de la seguridad, quienes por lo general convienen en que, si las personas se sienten marginadas, se inclinan más por aceptar ideologías radicales. Así es en particular en el caso de jóvenes que han padecido discriminación real o incluso imaginada. Al carecer de perspectivas profesionales o sociales, esa clase de jóvenes busca con frecuencia un nuevo ambiente más acogedor dentro de un grupo radical.

La tarea de la sociedad consiste en darles la sensación de estar integrados, lo que significa un nuevo compromiso consciente por parte de la sociedad civil en conjunto. Nuestras sociedades deben engendrar un mayor respeto y reconocimiento de los otros y adquirir más conocimientos sobre las diferentes culturas y religiones. Debemos crear redes muy cohesionadas de relaciones personales entre los miembros de diferentes grupos sociales y religiosos.

Igualmente importante es que los ciudadanos consideren su deber comprometerse con los principios de la democracialiberal. La tarea de contrarrestar activamente el extremismo y condenar abiertamente las declaraciones radicales en público y en privado corresponde a todo el mundo.


Última Hora

  • 11:30 Panamá y Costa Rica retomarán diálogo sobre transporte fronterizo en medio de la disputa comercial Leer más
  • 11:00 Condenan a 50 años de prisión a exfuncionario de la CSS por delitos sexuales contra tres menores Leer más
  • 05:05 El ‘gestor’ que cobró $1.6 millones por la cesión de los créditos fiscales investigados en la operación Pandora Leer más
  • 05:03 Hospital del Niño: solo $2.5 millones frente a una necesidad de $18.2 millones Leer más
  • 05:02 Xunami Muse: de Colón a la competencia drag más vista del mundo Leer más
  • 05:01 La zona del sur de Estados Unidos que quedó devastada por un huracán y ahora tiene más dinero del que puede gastar Leer más
  • 05:01 Corredor de las Playas tendrá cierres en la Panamericana durante todo agosto Leer más
  • 05:00 OCDE recomienda preparar el talento humano y elevar inversiones para impulsar los semiconductores en Panamá  Leer más
  • 05:00 Mitos y realidades sobre la lactancia materna Leer más
  • 05:00 Hoy por hoy: ¿El negocio de las ambulancias? Leer más