[GOBIERNO IRANÍ]

Ahmadineyad afronta rechazo

El Presidente se ha visto envuelto en una disputa no solo con el ala conservadora que domina el Parlamento sino, también, con los clérigos, uno de los pilares más fuertes del régimen.

El presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, está encontrando cada vez más dificultades para ejercer de jefe de Estado mientras los conservadores han encontrado en el Parlamento una vía para bloquear todas sus iniciativas.

Sus esfuerzos para fusionar los ministerios del Petróleo y la Energía, designarse a sí mismo como titular del Ministerio de Petróleo y nombrar a un ministro de Deportes o a un viceministro de Asuntos Exteriores se han visto bloqueados o directamente rechazados en el Parlamento. El Legislativo, incluso, ordenó hace unos días al ministro de Asuntos Exteriores, Ali Akbar Salehi, que cesara a su viceministro.

Desde abril pasado, el presidente Ahmadineyad se ha visto envuelto en una disputa no solo con el ala conservadora que domina el Parlamento sino, también, con los clérigos, uno de los pilares más fuertes del régimen. Ambos han estado respaldando sin fisuras al Presidente, pero sus críticos le acusan ahora de apoyar la “corriente desviada”, un término con el que se acusa a sus estrechos colaboradores y asesores de querer socavar el régimen islámico.

Varios de sus colaboradores han sido arrestados, según algunas informaciones. Uno de los casos más recientes y notorios es del viceministro de Asuntos Exteriores Mohammad Sharif Malekzadeh. Los cargos de los que se lo acusan no están del todo claros. Malekzadeh está acusado de corrupción, pero los analistas señalan que Salehi no tenía conocimiento de sus delitos cuando lo nombró su segundo recientemente. “Las acusaciones judiciales son solo un pretexto para encubrir los al parecer muy profundos roces ideológicos entre conservadores y los hombres del Presidente”, dijo un politólogo en Teherán que no quiso ser identificado.

El objetivo principal de los clérigos y los conservadores es el máximo asesor del mandatario, Esfandiar Rahim-Mashaei, que además es el suegro del hijo de Ahmadineyad. Mashaei, según las informaciones, se opone al núcleo duro del régimen islámico, dominado por clérigos, y está a favor de una visión más nacionalista que islámica para el país. Los analistas políticos consideran que el arresto de Malekzadeh se realizó por la proximidad del político con Mashaei.

Los conservadores y varios grupos de clérigos parecen haber perdido la fe depositada en Ahmadineyad y en que el mandatario continúe apostando por los principios del régimen islámico. “Gradualmente hemos llegado a la conclusión de que Ahmadineyad no regresará con los conservadores”, dijo Hossein Kanaani Moqaddam, destacado miembro del ala conservadora.

“Los conservadores todavía confían en que Ahmadineyad se distancie de la ‘corriente desviada’, de lo contrario, el Parlamento abrirá un proceso de destitución del Presidente”, advirtió Moqaddam. En algunos círculos próximos a los clérigos más conservadores incluso se acusa a la facción de Ahmadineyad de impulsar un plan para apartar a los religiosos del poder.

El sistema político iraní está basado en el poder absoluto del líder supremo: el ayatolá Alí Jamenei, la principal figura religiosa. Según la Constitución, él tiene la última palabra en todos los asuntos del país y puede vetar las decisiones del Gobierno. Ahmadineyad hasta la fecha ha negado todos los reproches de sus críticos, pero al mismo tiempo sigue respaldando a sus asesores, especialmente a Mashaei. “Como dije desde que llegué a la presidencia en 2005, no estoy de acuerdo con la gestión política que se ha hecho hasta la fecha en Irán (desde la revolución islámica en 1979), y mis políticas suponen un giro de 180 grados”, dijo el mandatario.

Desde la revolución, Irán ha estado gobernado por conservadores o reformistas. Ahmadineyad, que es también un político conservador, siempre sostuvo que él representa la “tercera vía”. “No apruebo las ideas de mis predecesores y sus críticas no influenciarán mi trabajo”, dijo. “Yo iré por mi camino, porque tengo el voto y la bendición del pueblo”, añadió.

Los analistas políticos señalan no obstante que se desconocen cuáles son las políticas que impulsa la tercera vía que dice defender Ahmadineyad, pero lo que parece cierto es que no van en interés del núcleo duro de clérigos de la república islámica. Las ramificaciones de esta situación política podrían quedar más claras en marzo próximo, cuando se celebrarán elecciones legislativas. Los observadores consideran que Ahmadineyad no buscará entonces una alianza con los conservadores, sino que presentará su propio equipo.


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