Mucho se habla del calentamiento global, pero cada vez hace más frío. El año pasado nevó en Buenos Aires y en mayo pasado en Arabia Saudita. En el hemisferio sur la primavera está llegando a finales de octubre, y en el norte el invierno está bajando antes de hora.
¿Cuál es la verdad acerca del fenómeno atmosférico que le permitió amasar 100 millones de dólares y obtener el premio Nobel a Al Gore, quien ahora se resiste a contestar preguntas sobre su película Una verdad inconveniente, por estar fundamentada en información inexacta?
La teoría del calentamiento global, como otras de las que la progresía se adjudica potestad para proteger el planeta, como si el universo les perteneciese y fuesen los únicos interesados en su existencia, está llena de incorrecciones y falsedades. No obstante, les sirvió para blandir una bandera política atractiva y llenarse los bolsillos. Desde 1990 se han gastado más de 50 mil millones de dólares en esa conjetura.
Para entender el cambio climático, hay que recordar que a través de los tiempos siempre hubo ciclos de frío y calor. Los más conocidos duraron de tres a cuatro décadas. Solo con la ciencia moderna se ha podido constatar con precisión esas fluctuaciones. En realidad los periodos llamados de calentamiento, fueron aquellos en los que la Tierra recuperó su temperatura normal después del intenso frío.
El Sol, como todas las estrellas, no tiende a recalentarse y brillar más, sino a enfriarse y apagarse. Si bien la mengua demorará muchísimos millones de años hasta su extinción, la tendencia del Sistema Solar es hacia su congelamiento.
Ese proceso no es el que hoy nos afecta, pero vale acudir a su mención para que no perdamos la perspectiva acerca del funcionamiento del cosmos.
Lo que sí parece que tiene mucho que ver con las bajas temperaturas actuales, y según los científicos es la causa primaria del sorpresivo frío que está llegando a sitios inéditos, es la disminución de las manchas solares. Fruto de un evento estelar similar en el pasado, se dio la llamada “Pequeña Edad del Hielo” que azotó Europa del siglo XVI al XIX, con intervalos de ligero calentamiento.
La información actual más precisa acerca del cambio de temperatura, aparenta estar en manos de la red Argo, consistente en más de 3 mil pequeños robots que flotan en todos los océanos. Esos robots se sumergen hasta mil metros o más, obtienen las temperaturas submarinas, salen a flote, y transmiten la información a sus satélites.
Los descubrimientos indican que los océanos han estado enfriándose, produciendo descensos en la temperatura ambiente desde 2004 y, posiblemente desde 2003, cuando comenzó el proyecto Argo.
Históricamente, los datos razonables sobre la temperatura del aire se remontan tan solo al año 1880. Los análisis sobre la tendencia ascendente y sus oscilaciones son resultado de consideraciones empíricas.
Los cálculos que predicen futuras elevaciones en la temperatura se basan en observaciones no comprobadas de la evaporación del agua.
Se registraron vaivenes climatológicos que duraron alrededor de 30 años en ambas direcciones: 1882-1910 hay enfriamiento. A partir de 1910–1944 calentamiento. Entre 1944–1975 enfriamiento. En 1975–2001 calentamiento.