“El que paga manda” dice la frase popular. En México ahora se aplica a artistas que actúan para narcotraficantes. En vísperas navideñas ha tenido gran repercusión la detención de los conocidos intérpretes de música ranchera Ramón Ayala y su grupo Los Bravos del Norte (ganador de dos premios Grammy), Los Cadetes de Linares y el conjunto Torrente, cuando cantaban en una fiesta de mafiosos de la droga.
Ramón Ayala, conocido como el Rey del acordeón, y los otros músicos fueron aprehendidos el pasado viernes en un operativo militar realizado en Tepoztlán (en el vecino estado de Morelos). En el enfrentamiento entre soldados y narcos murieron tres presuntos sicarios y fueron capturados once pistoleros del poderoso cartel de los hermanos Beltrán Leyva, uno de los más sanguinarios de México.
Todos eran invitados de la posada (fiesta prenavideña) que había organizado en su mansión Édgar Valdés Villarreal, alias La Barbie, jefe de sicarios de los Beltrán Leyva, que logró huir. Para amenizar la velada, contrataron a artistas famosos, que alegaron desconocer quién organizaba la parranda.
Los artistas siguen retenidos al considerar la Fiscalía que hay indicios que los vinculan a algún delito; 24 sexoservidoras (es así como la prensa mexicana denomina a las prostitutas) contratadas por los narcos fueron puestas en libertad tras prestar declaración. En la casa de la fiesta se incautaron de 280 mil 700 dólares, 20 armas y abundante munición.
La detención de los grupos norteños adquirió mayor repercusión después de que la cantante Francisca Viveros Barradas, mejor conocida como Paquita la del Barrio (famosa por sus canciones contra el machismo), saliera en defensa de sus colegas al admitir en una entrevista por televisión que ha actuado en narcofiestas para capos de la droga.
Ya he trabajado (para narcotraficantes). “Una no se da cuenta hasta que llega (a la fiesta)”, dijo la intérprete y compositora de temas como Rata de dos patas, Cheque en blanco y ¿Me estás oyendo, inútil? Me ha tocado trabajar para ellos. Son gente muy culta, mi respeto para ellos (...) trabajo es trabajo”, dijo Paquita la del Barrio, ahora rebautizada como Paquita la del Narco.
Hace un par de semanas, las autoridades vincularon con las mafias a otro popular conjunto, Los Tucanes de Tijuana, por grabar un narcocorrido (canción que narra actividades y crímenes de los traficantes de droga) que parecía dedicado a uno de los sicarios más violentos de la frontera con EU. Luis Enrique Guzmán Pinal, hijo del cantante Enrique Guzmán y de la actriz Silvia Pinal, tuvo problemas al irrumpir la policía en una fiesta de narcos que animaba haciendo de DJ.
Los capos colombianos, como Gilberto Rodríguez Orejuela y Pablo Escobar, también fueron conocidos por organizar fiestas a las que presuntamente acudieron artistas españoles y latinoamericanos.