La elección presidencial peruana entró en una etapa de suspenso, pues a falta de 19 días para la votación, los sondeos pronostican estrechas distancias entre cinco candidatos. El alza del nacionalista de izquierda Ollanta Humala y el liberal Pedro Pablo Kuczynski converge con la baja del centrista Alejandro Toledo y el conservador Luis Castañeda y con el estancamiento de la derechista Keiko Fujimori, para configurar un futuro enigmático.
“Nadie tiene garantizado su paso a segunda vuelta”, dijo el director de la encuestadora Ipsos Apoyo, Alfredo Torres. Según una simulación de voto de Apoyo, si los comicios del 10 de abril fueran hoy, Toledo y Fujimori ocuparían los primeros puestos con un 23% y un 21%, respectivamente. Pero Humala con un 17% y Castañeda y Kuczynski con un 15% estarían cerca.
En una encuesta de Datum, Humala ya está segundo, con 18%, superado sólo por Toledo, con 20%. Fujimori, Castañeda y Kuczynski tienen en ese orden 17%, 15% y 13%. Para los analistas, todo dependerá de hasta dónde lleguen Humala y Kuczynski, pues ya se está en una “canibalización” en la que el alza de cada uno, según el experto Fernando Tuesta, no se da por captación de indecisos sino por extracción de votantes de otros. Ningún analista, empero, se atreve a pronosticar hasta dónde llegarán las alzas, en especial en el caso de Kuczynski, cuya fuerza está en tres grupos específicos: los habitantes de Lima, las clases alta y media y los más jóvenes.
La de Humala es más abierta. Ahora, anota Tuesta, habrá que ver cómo soportan los emergentes la ofensiva que les debe venir. Humala se ha moderado, pero su pasado radical lo perjudica, mientras Kuczynski sigue débil en varios sectores y tendrá en el pasaporte estadounidense un blanco de ataque. Tuesta coincidió con otros analistas en que la caída de Toledo, a un ritmo de tres puntos por semana, es por la saturación que produjo en cuanto se le vio como casi seguro ganador y empezó a intercambiar ataques con otros.
Castañeda, agregan los expertos, parece diluirse en una mediocre campaña y en denuncias de corrupción como alcalde de Lima. Fujimori, a su vez, luce incapaz de agregarle algo propio a las simpatías heredadas de su padre, el encarcelado ex presidente Alberto Fujimori.