La semana pasada recibieron a los estadounidenses. La próxima semana visitarán Rusia. La intensa diplomacia china en medio de la crisis económica refleja la creciente influencia que según algunos subraya el momento para que China asuma el papel de súper potencia.
Observadores chinos piensan que los males que acosan a las naciones ricas de Occidente ayudarán a Beijing a ganar un mayor protagonismo global, pero esas expectativas van atadas a advertencias de que China no debería exagerar su poder -por encima de todo, a no imaginar desbancar el dominio de Estados Unidos o del dólar muy pronto. “El liderazgo está absolutamente consciente de que Estados Unidos continuará dominando pese a la crisis financiera”, dijo Zheng Yongnian, director del Instituto del Este Asiático de la Universidad Nacional de Singapur, que viaja frecuentemente a China.
“China sí ve oportunidades de intensificar su avance, pero aún está lejos de convertirse en una súper potencia”, agregó. Esa cautela se mostrará la próxima semana, cuando el presidente chino Hu Jintao visite Rusia para la primera cumbre de las naciones “BRIC”, que integran Brasil, Rusia, India y China. Los cuatro países de rápido crecimiento podrían discutir maneras de reducir la dependencia de EU, pero es Moscú, no Beijing, el que ha llevado la voz cantante en lo que respecta a diversificarse de los bonos del Gobierno estadounidense y hacer del yuan una moneda de reserva global.
La semana pasada, cuando el secretario del Tesoro estadounidense estuvo en Beijing para tranquilizar a sus anfitriones sobre la seguridad de sus enormes tenencias en dólares, los líderes chinos dejaron en claro, también, que ellos deseaban ver una fuerte economía en EU. China, no obstante, sabe bien que han cambiado las reglas de juego. Su creciente preeminencia choca contra su arraigada preferencia por un papel internacional mudo.
La fila de gobiernos extranjeros que acuden a Beijing para un impulso económico ha generado preguntas sobre qué tanto debería China usar sus enormes ahorros y el continuado crecimiento durante la caída económica global para avanzar hacia metas nacionales más amplias. La discusión es también en torno a los límites correctos de las ambiciones de China. El rechazo de la compañía china Chinalco de vincularse a la minera global Rio Tinto la semana pasada destacó las dificultades que enfrenta Beijing para ampliar su alcance.
Algunos nacionalistas dicen que la caída económica marca el fin de la preeminencia de EU. Pero la mayoría de analistas cercanos al Gobierno enfatizan que China permanece vinculada al enorme mercado estadounidense y que no tiene la fortaleza para desafiar a Washington.