Una esposa de mentira es la peor película que ha protagonizado Jennifer Aniston.
Sí, sé que es una proeza olímpica involucrarse en proyectos fílmicos que sean más desastrosos que su participación en The Switch (2010), The Bounty Hunter (2010), The Break-Up (2006), Rumor Has It (2005), Along Came Polly (2004) y Rock Star (2001).
Para que vea, la chica Friends se ha superado a sí misma, aunque de una forma que nadie en su sano juicio quisiera lograr.
Una esposa de mentira cuenta la historia de Danny, un hombre soltero maduro (Adam Sandler) que tiene un recurso infalible para conquistar muchachas: decirles que está tristemente casado y que ellas son la ocasión de demostrar que todavía hay amor en este mundo.
Aniston encarna a Katherine, una buena amiga de este hombre. Obvio que ella acepta hacerse pasar por su esposa para que Danny conquiste a Palmer (Brooklyn Decker) y hasta permite que sus dos hijos jueguen a tener un padre ficticio.
La trama de Una esposa de mentira tiene sus deficiencias. Por ejemplo, no justifica por qué los personajes pasan de una ciudad en tierra firme a las espléndidas playas de Hawaii (salvo para dejar ver a bellas damas en vestidos de baño).
Sí, hay chistes funcionales sobre las cirugías plásticas, aunque al rato molesta que se burlen tanto de alguien por no ser lindo, delgado o joven.
Sí, uno sabe quién quedará con quién, pero por lo menos hagan el esfuerzo de que los miembros del trío amoroso estén en igual de condiciones, para que uno como espectador no sepa si Danny merece quedarse con Katherine o Palmer.
Lo recomendable sería ver la pieza de teatro francesa en la que se basa esta cinta y que fue escrita por Pierre Barillet y Jean-Pierre Grédy.
Eso está complicado. Lo que sí puede hacer es ver la solvente versión que hizo Hollywood: Cactus Flower (1969), dirigida por Gene Sack, firmada por ese maestro que fue I.A.L. Diamond y que le permitió lucirse a su elenco dorado: Goldie Hawn, Walter Matthau e Ingrid Bergman.
De salida, Aniston está a años luz de la capacidad interpretativa de Bergman y Hawn y ni hablar de Sandler al ser comparado con Matthau.
Pero lo peor no es que este dúo sea deficiente como actores, sino que esta película además falla tanto como comedia romántica como una producción familiar, ya que no termina de ser ni una cosa ni la otra.
