Honduras vive con confusión el eventual regreso a la institucionalidad. Aunque Víctor Meza, representante del presidente derrocado Manuel Zelaya dijo el miércoles que había un acuerdo para ello, los negociadores del gobierno de facto de Roberto Micheletti lo desmintieron poco después. Horas antes parecía que el presidente y el gobernante de facto renunciarían para que asumiera el poder una tercera persona que se elegiría por consenso.
Si finalmente llega el acuerdo, se pondría fin al cerco político y económico que la comunidad internacional impuso al país tras el derrocamiento de Zelaya. “Hemos logrado consensuar un texto único que será sometido a la discusión y análisis del presidente Manuel Zelaya y del señor Roberto Micheletti”, señaló el ministro de Gobernación del depuesto mandatario, Víctor Meza. “Hemos logrado consenso sobre un texto único en el punto seis (que implica la vuelta de Zelaya al poder)... no puedo hablar del contenido del texto porque si incumplo el compromiso podría incomodar a la otra parte”, añadió Meza. Sin embargo, negociadores del Gobierno de facto dijeron que todavía no hay un acuerdo sobre el retorno de Zelaya al poder. En un comunicado, los negociadores señalaron que retomarían ayer jueves el diálogo con el equipo de Zelaya. Marta Beatriz Alvarado, vicecanciller del gobierno de Micheletti, dijo que se ha avanzado muchísimo, “... yo soy muy optimista”. Vilma Morales, representante de Micheletti, se limitó a decir que “seguimos trabajando sobre la base del acuerdo de San José”.
De ratificarse el acuerdo se legitimarían las elecciones presidenciales del 29 de noviembre. La decisión de la comunidad internacional de no reconocer los resultados de estos comicios ha sido uno de los factores determinantes que habrían forzado a ceder a Roberto Micheletti.
El presidente de facto declaró hace una semana que era contrario al regreso al poder de Zelaya. Sin embargo, las presiones recibidas han sido muy grandes. Los propios empresarios hondureños que apoyaron el golpe con entusiasmo han ido cambiando de posición por las sanciones internacionales. Ya no ven con tanto recelo a Zelaya, después de que aceptara un gobierno de coalición y renunciara explícitamente a convocar una Asamblea Constituyente. Con estos compromisos del mandatario derrocado se aleja el temor a la influencia de Hugo Chávez en Honduras, que fue clave en el golpe de Estado.
Hace apenas cuatro días, Víctor Meza anticipó que el acuerdo estaba muy cercano. El miércoles, el negociador comunicó que las partes ya habían consensuado siete de los ocho puntos del acuerdo de San José. Faltaba el tema esencial: el regreso de Zelaya. Aunque el martes se abordó la cuestión, ambas delegaciones decidieron efectuar consultas y retomar la discusión ayer. Hoy, jueves, vencía el plazo establecido por Zelaya para lograr el acuerdo.
Entre lo acordado figura también la formación de un gobierno de unidad, integrado por ambos sectores y el compromiso de Zelaya de no convocar una asamblea constituyente mientras completa su periodo presidencial, que debe concluir el 27 de enero de 2010.
Este último punto motivó la renuncia a integrar la delegación del mandatario depuesto del sindicalista Juan Barahona, uno de los líderes de la resistencia, ya que su sector ve indispensable que se modifique la Carta Magna. Barahona aclaró que seguirá respaldando a Zelaya, quien permanece en la embajada de Brasil desde que regresó al país, el 21 de septiembre.