Álvaro Uribe Vélez, presidente de Colombia, cuando inauguró el Tercer Congreso Iberoamericano de Cultura, afirmó que “Colombia ha sufrido las adversidades que la violencia ha provocado en más de 200 años, pero es gracias al apego a la libertad reflejada en la cultura, que este país no ha dejado de ser Nación, pues con ella hemos logrado integrarnos y avanzar”.
De allí que Alonso Salazar, alcalde de Medellín, comentara orgulloso que “este congreso le deja a la ciudad experiencia, reconocimiento y palabras elogiosas de los visitantes”.
Sus palabras se confirman con números.
Datos del Sistema de Indicadores Turísticos de Colombia, realizados entre el 30 de junio y el 1 de julio, indicaron que la ocupación hotelera en Medellín alcanzó el 59.3% (especialmente en las zonas de Poblado y Laureles) y el principal motor de este movimiento fue este congreso, de acuerdo con sus organizadores.
Por otra parte, según cifras del periódico El Mundo de Medellín, el evento a lo interno generó empleo a 250 personas en la parte logística y a otras 150 en el área organizativa.
“Además de todo el empleo indirecto y la dinamización de sectores como el hotelero, el gastronómico y de esparcimiento”, agregó el rotativo.
Mientras que 58 mil colombianos no residentes en Medellín visitaron la ciudad por motivos del congreso, según los responsables de la actividad.
En tanto, 469 visitantes internacionales se acreditaron para el congreso, que a su vez fue cubierto por 400 representaciones de medios de comunicación colombianos y extranjeros.
Contactos
El congreso estuvo dividido en la Feria de Productos y Servicios Culturales, el Primer Mercado Cultural de Medellín, así como de conferencias y conciertos de entrada libre.
Por la Plaza Mayor de Medellín, donde ocurrió gran parte de las actividades, iban y venían fanes para escuchar a 24 grupos colombianos de jazz, reggae, rock y pop o para escuchar las palabras de sus cantantes favoritos (desde Silvio Rodríguez hasta Jorge Drexler).
Otros querían tocar gratis instrumentos musicales en stands que los prestaban para ver si vendían guitarras, violines, flautas o maracas.
Pero de todos había un pequeño público especial: artistas con deseos de perder su condición de anonimato, y empresarios de disqueras, agencias de contratación y directores de festivales musicales (desde Zone Franche de Francia al Cervantino de México) en busca de nuevos talentos.
Para tener contactos entre creadores y gestores se creó el Primer Mercado Cultural de Medellín, donde los artistas de ese departamento colombiano daban a conocer sus habilidades, y quién quita, encontraban un contrato o una invitación para asistir a eventos repartidos en ocho ciudades colombianas o a una docena de países.
Aunque el Observador Laboral de Colombia indicó a inicios de julio, que las carreras con más demanda en el país son la medicina y la ingeniería industrial y civil, se llevaron a cabo 3 mil citas en cuatro días de congreso y en la que se hicieron presentes más de 120 músicos.
Esta ronda de negocios, comentó su director, Octavio Arbeláez, se realiza en América Latina desde la década de 1990 y que fue en Brasil donde se hizo primero, razón por la cual, dijo, la música brasileña es una de las mejores consolidadas dentro y fuera de sus fronteras en el área latinoamericana.
Para ir bien preparados a estas citas, los artistas tenían que llevar una actitud positiva, más un portafolio digital con su trabajo musical y con imágenes de conciertos realizados, etc.
Asesinan, por equivocación, a un conferencista
Un momento trágico se registró el pasado 4 de julio, el último día del Congreso Iberoamericano de Cultura, cuando uno de sus expositores fue asesinado “por equivocación” en el barrio Nuevos Conquistadores, ubicado en la Comuna 13, la zona más violenta de Medellín.
A las 6:30 a.m. de ese domingo, Andrés Medina, gestor cultural de 25 años, recibió cuatro impactos de bala en la cabeza por dos miembros de la banda “La Curvita”, informó el periódico El Mundo.
La muerte encontró a Medina mientras preparaba una presentación de Son Batá, su grupo musical y de teatro, para la Ministra de Cultura de Colombia, Paula Marcela Moreno.
Su colectivo organiza el Festival Revolución Sin Muertos, que busca la armonía en la Comuna 13 desde las manifestaciones artísticas y ha logrado convocar a su causa a 400 muchachos, entre los 10 y 26 años, relata por su parte el diario El Tiempo.
El creador de este movimiento participó el viernes de una mesa redonda en el congreso, donde dijo que “la fuerza pública perdió legitimidad en la Comuna 13”, pero que gracias el arte ha cambiado “el imaginario de nuestra ciudad”.
Lo irónico, cuenta El Tiempo, es que los líderes de “La Curvita” anunciaron que había sido un error de los ejecutantes, que debido a ser novatos, habían confundido a Medina con su verdadero objetivo: un integrante de una pandilla enemiga.
La banda lamentó tanto el hecho de sangre, que propuso asesinar a los muchachos que habían equivocado su misión, lo que organizaciones culturales y las autoridades de Medellín rechazaron de plano.
Hace dos años, un hermano de Andrés Medina fue desaparecido por un grupo de delincuentes.
DANIEL DOMÍNGUEZ Z.

