Le tout Paris cree que el Hotel Georges V es la divina pomada, pero yo toda mi vida he adorado al Crillon; probablemente porque cuando tenía que ir a París de negocios, las oficinas quedaban en la Rue Royale, a pocos pasos del Crillon.
Siempre me gustó imaginar que mientras yo atravesaba los Champs Elysées, como cualquier ciudadano de a pie, Leonard Bernstein estaba en la suite que lleva su nombre, tecleando el piano –que aún sigue en la suite—o disfrutando de un aperitivo desde su terraza, con sus imponentes vistas de la Place de la Concorde.
Así que recientemente, en una de esas noches insomnes, decidí webear en vez de dar vueltas en la cama, y me metí en el portal del Crillon.
Y me encontré con un verdadero tesoro de consejos prácticos del sumiller de este hotel.
Los consejos, por supuesto, van dirigidos a los grandes vinos de Bordeos y Borgoña, pero se pueden aplicar a otros vinos elaborados con cepas similares.
Incluiré cualquier acotación que considere pertinente, entre comillas.
Los consejos de Biraud:
-No decante sus borgoñas tintos, ya que la Pinot Noir no responde bien a la oxigenación.
Por otra parte, los blancos (principalmente elaborados con Chardonnay) pueden airearse.
-No sirva sus tintos demasiado calientes (las temperaturas de servicio deben ir de 14 a 18 grados, dependiendo del vino), ya que hace resaltar el alcohol.
Ya sea que decante en un carafe o no, deje el vino en una cava o habitación fresca (aire acondicionado o nevera) durante unas horas antes de la comida. Si se le pasa la mano de frío, el vino subirá de temperatura en la mesa.
- Si tiene entre 6 y 8 huéspedes, opte por una magnum, que es mejor que una botella de 750 ml (por la relación entre volumen y oxigenación).
-Una bandeja de quesos calza mejor con los vinos blancos. Sirva menos quesos; digamos dos o tres, y acompáñelos con el blanco con que comenzó la cena y con el tinto del plato fuerte.
-Antes de decantar un tinto maduro, pruébelo para evaluar los taninos. Si son muy fuertes (siente estreñimiento en las encías), significa que al vino le vendría bien airearse. De lo contrario, déjelo en la botella.
-Para el postre, elija un vino de acuerdo al color del postre. (Esta regla sencilla funciona de maravilla; p.e, con postres de frutas tropicales, elija un vendimia tardía de, p.e., Riesling; para un postre de chocolate, un Banyuls o hasta un Oporto –a Panamá no traen Banyuls, un vino dulce de garnacha, pero El Sommelier tiene un tinto dulce de Malbec llamado Malamado, y Motta tiene un Tannat llamado Etxe Oneke que es la cosototoa).

