Con la carrera presidencial de 2012 a la vuelta de la esquina, al menos un sector del Partido Republicano parece haberse dado cuenta, al fin, de que ha descuidado un sector nada despreciable para unos comicios en los que, si quiere recuperar la Casa Blanca, necesitará todos los apoyos posibles: el voto hispano.
Este es el centro de atención –y cortejo– de un evento de dos días creado única y exclusivamente a su medida: la primera conferencia anual de la flamante Red de Liderazgo Hispano que desde el jueves y hasta el viernes sesionó en Coral Gables, Florida, con el objetivo declarado de “proporcionar una plataforma para que la comunidad hispana conecte con las políticas y líderes del centro-derecha”.
Padrinos importantes no le faltan: la copresiden Jeb Bush, ex gobernador de Florida e hijo del ex presidente George W. Bush, y el también antiguo secretario de Comercio de Bush, Carlos Gutiérrez. Los panelistas son también figuras de primera fila y, en cierto modo, un intento de mostrar la fuerza republicana en el mundo hispano: los flamantes gobernadores (republicanos e hispanos) de Nuevo México, Susana Martínez, y Nevada, Brian Sandoval, el ex embajador en Madrid Eduardo Aguirre, el ex congresista Lincoln Díaz Balart e, incluso, el ex presidente colombiano Álvaro Uribe.
Según el diario Político, la conferencia responde a un intento de “luchar por recuperar la imagen del partido de las manos de los enemigos de la inmigración ilegal”, debido a la “alarma” que ha generado la “alienación” de los republicanos de los hispanos. Una “alarma” nada infundada. La hispana es ya la primera minoría del país y encima la que más rápido crece, según la Oficina del Censo. Analistas –incluidos del propio Partido Republicano– reconocen que cualquier candidato de esta formación necesita al menos el 40% de los votos hispanos para poder llegar a la Casa Blanca. Algo que en tiempos de George W. Bush no era complicado, pero que en las últimas elecciones presidenciales y legislativas ha cambiado significativamente.
Los hispanos fueron una de las claves para la victoria presidencial en 2008 de Barack Obama. Y en las elecciones legislativas de noviembre, aunque los republicanos lograron colocar algunos gobernadores y senadores hispanos, los votantes de esta comunidad se decantaron visiblemente por los demócratas, hasta el punto de que muchos consideran que su apoyo fue clave para que el partido de Obama retuviera la mayoría en el Senado.
En un editorial publicado en el diario The Miami Herald el domingo, el propio Jeb Bush avisaba de la importancia de que los republicanos vuelvan a extender la mano a la comunidad hispana. “Los conservadores siguen recibiendo un inaceptable bajo apoyo entre los votantes hispanos a nivel nacional”, alertó en su columna. “La buena noticia es que en la comunidad hispana hay una oportunidad real” para los republicanos, señaló. Pero “los conservadores tienen que comprometerse a una relación seria y sostenida (...) Las pasadas elecciones fueron una señal de que la comunidad hispana está dispuesta a escuchar un mensaje del centro–derecha. La cuestión es si el movimiento de centro–derecha está dispuesto a escuchar e incluir a la comunidad hispana”, puntualizó. Y esa es precisamente la cuestión que, según el movimiento hispano y proinmigración, falla.