La dañina revelación del sitio web WikiLeaks de delicados cables diplomáticos estadounidenses podría congelar la cooperación en el área de inteligencia, considerada vital para la guerra y evitar los ataques de Al Qaeda.
Nueve años después de que los ataques del 11-S dieran paso a una nueva era de coordinación de inteligencia, la publicación de casi 250 mil informes puso en duda si la comunidad diplomática estadounidense no está compartiendo información con demasiadas personas, sobre todo ahora que los datos digitales son tan fáciles de robar.
La verdadera magnitud del escándalo aún es incierta, pero las filtraciones amenazan con erosionar la confianza de aliados cruciales, que, con razón, ahora podrían tener miedo de hablar sinceramente con Washington. “Este es un fracaso colosal de nuestra comunidad de inteligencia, de nuestro Departamento de Defensa, para mantener en secreto la información clasificada”, dijo Peter Hoekstra, máxima autoridad republicana en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes. “Esta base de datos nunca debería haber sido creada. Cientos de miles de personas no deberían haber accedido a ella”, declaró en el programa “Morning Show” de CBS.
Funcionarios estadounidenses opinaron que tanto los recientes datos filtrados por WikiLeaks como otros previos acerca de las guerras en Irak y Afganistán fueron extraídos de la Red de Enrutamiento de Protocolo Secreto de Internet (SIPRNET por sus siglas en inglés). La red permite un acceso a documentos con un bajo nivel de confidencialidad y puede ser utilizada por los funcionarios de seguridad estadounidenses, incluyendo los departamentos de Estado y de Defensa.
Un portavoz del Pentágono reconoció que el intento en la era posterior a los ataques de 2001 de dar a los expertos diplomáticos, militares, del orden público y de inteligencia un acceso más fácil y veloz a los datos “había tenido consecuencias no intencionadas, poniendo en peligro información delicada”.
La Casa Blanca ordenó a las agencias gubernamentales que refuercen los procedimientos para manejar información clasificada. El Pentágono y el Departamento de Estado tomarán medidas para evitar nuevas revelaciones. “Esto inclinará (el péndulo) a favor de una menor cooperación y un mayor control”, dijo Pillar, añadiendo que prevé una mayor presión para imponer “nuevas restricciones” en el corto plazo. Pero una menor cooperación podría complicar los esfuerzos por evitar un nuevo atentado, por lo cual Pillar reconoció que la balanza podría volver a inclinarse hacia un mayor trabajo compartido si Al Qaeda logra perpetrar otro ataque contra EU.