URBANISMO

Democracia en la tarea de planificación

El ejercicio democrático va más allá de la emisión del voto cada cinco años. La democracia necesita construirse día a día, a través de la participación ciudadana en la toma de decisiones sobre aspectos que nos afectan, como la construcción de la ciudad. Bajo estos términos de participación, el ciudadano de la urbe panameña vive en un Estado dictatorial, subyugado a aceptar un modelo de ciudad que nunca se le ha consultado, que ha sido impuesto por el desarrollo inmobiliario.

Una protección con la que cuenta la ciudad, ha sido la planificación urbana convencional. Pero dicha planificación, de cajón de sastre, es un sistema que en muchos casos no se concretiza exitosamente. Definir cómo será la ciudad en 25 ó 30 años, no es eficaz. La planificación es ahora un proceso continuo que requiere definir una estrategia general, pero dado que la ciudad es un ente cambiante y vivo, las realidades deben ser actualizadas a lo largo de un proceso dinámico y continuo. En dicho proceso, el ciudadano no es un mero espectador, es un protagonista que a través de herramientas como las agendas 21, logra intervenir en la discusión, formulación y toma de decisiones referentes al destino de las ciudades.

Agenda 21 es una plan de acción concebido en la Cumbre de la Tierra (Río, 1992) para transformar el modelo de desarrollo actual, a uno más sostenible. Su aplicación urbana es la Agenda 21 local. Esta es una herramienta bien estructurada que permite intervenir en la planificación con criterios ambientales. Para la Agenda 21 la participación ciudadana en el diseño del modelo urbano y en la protección del medio ambiente es clave. Además, es concebida como una herramienta de planificación apoyada en la participación ciudadana, manteniendo en permanente actualización sobre el estado de la ciudad, favoreciendo su gestión.

Pero la Agenda 21 no es la única herramienta abierta a la participación. Hay otros mecanismos y espacios como el desarrollo de consejos sectoriales para temas específicos como la movilidad; o los presupuestos participativos. Este último permite que los ciudadanos pueden decidir sobre el destino de parte del presupuesto municipal. Iniciativa que ya se aplica en ciudades de Europa y de Latinoamérica. Sin una sensibilidad y una participación ciudadana eficaz, ninguna actuación de entidades públicas o iniciativas privadas puede llegar a ser exitosa. De manera que es urgente la creación de espacios de discusión y participación activa que incidan en el proceso de modelación de la ciudad.

La participación es un derecho que potencia el sentido de pertenecía y resulta un ejercicio de responsabilidad colectiva. Debemos exigirle al próximo alcalde de Panamá que no solo cree dichos espacios, sino que respete y haga respetar la voluntad democrática de quienes lo llevaron a ocupar ese cargo público.


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