Tras el anuncio de los futuros ministros en la administración del presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, aparecen los posibles conflictos que podría tener un grupo íntimamente ligado al mundo empresarial y alejado de la política partidista.
El gabinete que acompañará a Piñera desde el 11 de marzo enfrenta el desafío de trabajar con las críticas que apuntan su carácter excesivamente técnico y la falta de manejo político.
Sebastián Edwards, economista chileno y profesor de la Universidad de California, manifestó al diario El Mercurio su temor de que “muchos de estos ministros no duren mucho tiempo en sus puestos”, debido a que “intentar gobernar sin los partidos nunca funciona”.
Las críticas surgen de la decisión de Piñera de evitar el reparto político y de trabajar sin pedir la venia de las colectividades de su sector, dejando en mano de sus asesores el sondeo para encontrar a los profesionales idóneos para seguir con sus planes de gobierno.
“Se trata de un equipo muy diverso, cuyo promedio de edad no supera los 50 años. Independientes y militantes, de Santiago y de regiones, pero todos marcados con una profunda vocación de servicio”, indicó Piñera como respuesta a su distancia de los partidos.
Además de la lejanía de la política tradicional, gran parte del equipo pertenece al sector empresarial, lo que encendió las alarmas en la Concertación y presentó el segundo gran desafío que deberá superar Piñera. Su administración deberá trabajar con la presión de estar bajo la mirada atenta de una oposición que manifestó su total desconfianza por los posibles conflictos de interés que pueden tener ministros con participación en directorios en empresas.
Como es el caso de Jaime Mañalich, de la cartera de Salud, que participa en los altos mandos de Clínica Las Condes, parte del patrimonio de Sebastián Piñera, y el de su colega Alfredo Moreno en Relaciones Exteriores, que posee más contactos con grupos económicos que en el extranjero al ser parte del directorio de Falabella. “Piñera forma gabinete de gerentes para Chile S.A.”, fue el sugerente titular del diario chileno La Nación, ligado al oficialismo.
Asumiendo su rol como futura vocera de gobierno, Ena von Baer salió al paso de las críticas y aseguró “todos (los ministros) se van a desvincular de manera que no haya conflicto de intereses en el gabinete con las carteras que se están ocupando”.
Trabajar con la desconfianza de la oposición se suma a la presión que tiene la derecha de gobernar tras 20 años sin asumir esa responsabilidad. Mientras, la Concertación podrá reformularse y reconquistar a una ciudadanía que ya los conoce, al tiempo que enfrenta a una administración novata y más vigilada que nunca.