Desde hace muchos años, cuando un proveedor extranjero visita por primera vez nuestro país, queda impresionado con la infraestructura, restaurantes, comercio que se le presentan ante sus ojos; y, sobre todo, le llama poderosamente la atención lo amigable de nuestra gente.
Si se trata de esas personas que vienen una vez al año a nuestro país, sencillamente se quedan estupefactos por los cambios que se producen en nuestro pequeño, pero acogedor país. Nosotros los que vivimos en Panamá obviamente no nos damos cuenta de esos significativos cambios que se producen aquí, pero ellos, que vienen esporádicamente, no pueden creer cómo avanza nuestra nación.
Muchos de esos visitantes descubren que no hay otro país en el que en tan solo 90 minutos de la ciudad, puedan estar en un valle espectacular, o visitar dos océanos en el mismo día o tomar una lancha o avioneta y llegar a una de las islas más espectaculares en el archipiélago de las Perlas en nuestro Pacífico.
¿Por qué será que muchos de los que nos visitan posteriormente se deciden dejar su país natal y vienen a vivir en este pequeño país de Centroamérica? Tal vez porque ven las cosas con un prisma diferente al que las vemos nosotros, tal vez ellos sí se han dado cuenta de lo hermoso de nuestra tierra, de la bondad de nuestra gente, en especial la del interior de la República; de la existencia de nuestros emprendedores empresarios; de la buena calidad de nuestros servicios médicos privados; de nuestra estabilidad monetaria, bancaria y política; de lo conveniente de nuestro sistema aéreo internacional y lo eficiente, aunque costoso de nuestros sistemas eléctrico, y telefónico.
Aunque no todo es bueno, pues en muchas áreas hay escasez de agua. Pero si hacemos un balance de cosas positivas vs. negativas, muchos extranjeros nos han escogido como el mejor lugar para retirarse. Imagínense, ellos prefieren dejar países del primer mundo para venir a vivir en el lugar donde yo constantemente escucho a la misma gente que se queja de nuestro país durante todo el año.
Si bien es cierto que tenemos un índice alto de pobreza, también es verdad que por el tamaño de nuestra población y las oportunidades actuales que se nos están presentando, es muy probable que podamos reducir este índice. ¿Qué se necesita para lograrlo? Educación. Sí, solo una buena educación, de calidad, nos permitirá bajar el índice de la pobreza; el resto viene solo, tenemos que enseñarles a nuestros jóvenes que les conviene estudiar las profesiones que el mercado necesita, que la diferencia entre ganar salario mínimo o el doble es saber inglés, que ya hay muchos abogados, pero no ingenieros o gente con especialidades en turismo, por ejemplo, entonces tenemos que prepararnos académicamente; y aprovechar el paraíso en el que vivimos.
Somos el país en donde su población es la que menos emigra a buscar mejores oportunidades, ¿pero sabemos cuántos extranjeros quisieran venir a Panamá a trabajar de lo que sea, meseros, cocineros, ebanistas, etc.? Entonces promovamos la cultura del trabajo honesto, de una mejor educación, del respeto de los valores y a los mayores, el respeto a las leyes, exijamos a nuestros gobernantes que inviertan en infraestructura, seguridad y en mejorar la educación y salud; votemos por los mejores y no pensemos en un puesto por el voto; castiguemos la corrupción, no necesitamos más leyes, pero sí que se cumplan las que existen. Panameño: no te quejes y ponte a trabajar por ti y por tu país.
Los extranjeros descubrieron nuestro paraíso, pero nosotros no sabemos que vivimos en él, dejemos la politiquería para los años electorales, eduquemos a nuestra juventud, exijamos de los medios de comunicación, ante todo, respeto. Y digo esto último, porque los primeros 20 minutos de los noticieros televisivos, por ejemplo, se refieren a noticias policiales, no importa si hayamos ese día firmado después de 10 años de negociación el TLC con Estados Unidos, o que un banco internacional haya comprado un banco panameño, es más importante mostrar las tomas de una señora atropellada, el vuelco de un camión o un demente nudista.
Señores de los medios, el rating no lo es todo. Antes de tomar la decisión de cómo van a divulgar una noticia, piensen en que a las seis de la tarde hay menores viendo los noticieros con sus padres; en lo personal he optado por no ver las noticias con mis hijas.
Tenemos tantas cosas positivas que nunca resaltamos.
Tenemos que inculcar a nuestros jóvenes a que sean empresarios. La cantidad de servicios que demandan estos nuevos residentes de nuestro país no tiene límites.
¿Y qué hay de toda la mano de obra que se va a necesitar con la ampliación del Canal? Hay oportunidades para todos, todos los que tengan los deseos de mejorar. Tenemos que sentirnos orgullosos de nuestro país y es preciso que trabajemos para engrandecerlo cada día más.
