La plástica es el medio que ha elegido el cubano Arles del Río Flores para construir un discurso social que tiene al ser humano como protagonista.
“Soy muy terrenal, vivo en el Vedado, que es como el corazón de La Habana, soy muy de barrio, me gusta sentarme con las personas que me crié en la esquina, oigo mucho, camino mucho, tengo contacto directo con todo tipo de personas, estoy todo el tiempo absorbiendo en todas direcciones”, explica el creador, de 35 años.
Este lugar es el laboratorio en donde ha trabajado las obras que conforman la muestra “Xquilibrio”, que estará durante todo el mes de junio en Legacy Fine Art.
Del Río se aproxima a la tela con una idea preconcebida acerca del tema que va a desarrollar con sus formas, colores y texturas. Basta con observar cómo titula sus obras para saber que hay todo un concepto detrás de su propuesta.
En esta exposición, el espectador tiene ocasión de ver varias series reunidas, incluso diferentes técnicas, pero el hilo conductor es el contenido social que vibra en cada pieza.
“Mis temas son sociales, pero siempre enfocados en el ser humano; para mí, la religión, la política y demás problemas son inferiores al ser humano, todo parte del individuo. Cuando me hablan de política o de ciertas ideologías, me parece que ya estamos hablando de más de una persona, y en mi obra, aunque se vean miles de personas, trata de hablar de lo que empieza con el ser”, explica este autodidacta.
Con una instalación construida con un taco de billar y una mira de fusil llamada “El límite de las posibilidades”, el artista nos está diciendo que existe “una relación entre querer algo y tenerlo, puedes tener las pretensiones de querer tener algo, pero una limitación física te lo puede impedir”.
En medio de la sala se yergue un torso de yeso, que en lugar de cabeza tiene una caja de galletas de marca Pinocho. Hacemos la observación de que estas galletas se fabrican de verdad en Cuba desde hace muchos años. El título, “Tras la realidad”, es una exploración de “la relación entre ser, objeto y estar; y esta lata es el recuso que encontré para expresarme en esta serie que habla del personaje tras el personaje, de cómo vivimos tras un personaje que nos inventamos, ya sea para bien social, para bien profesional, y cuando llegamos a casa es que nos quitamos el antifaz”.
Después del terremoto ocurrido el 12 de enero de 2010 en Haití, un grupo de artistas cubanos estuvo por un mes en la isla. Arles del Río fue uno de ellos: “Una experiencia increíble, es un país impactante; antes de ir estudié un poco el lugar, pero no es nada comparado con estar ahí, es impresionante, es un país olvidado; a mí, la experiencia me cambió mucho la forma de ver mi obra”.
De regreso a La Habana, empezó una serie figurativa titulada Haití, en la que aparecen niños en plano medio, desnudos, alzando una caja de Coca Cola; en otro se ve en primer plano el rostro de una niña, que carga con el mundo sobre su cabeza. “No podía simplificar esto… tenía que ser un figurativo, porque lo importante eran los rostros”.

