La fiscalía de Berlín ha iniciado una investigación por abusos sexuales a menores, después de que el rector del reputado colegio jesuita de la ciudad informara de que se produjeron tales casos, en una carta remitida a 600 ex alumnos de la institución. Los hechos se remontan a los años setenta y ochenta en el colegio Canisio de educación secundaria, uno de los tres centros de enseñanza secundaria que los jesuitas tienen en Alemania. Sus autores fueron dos sacerdotes, profesores de religión y educación física, que ya no trabajan en el centro.
Uno de los ex profesores niega los cargos, mientras que el otro, de 65 años y residente en Chile, se declara profundamente arrepentido y afirma haber confesado sus delitos ante la orden y el Vaticano ya en 1991, según informes de prensa.
Desde que la fiscal Ursula Raue asumió el caso hace unos días, el número de ex alumnos que declaran haber sido víctimas de los dos sacerdotes ha pasado de tres a 22. Se trata de alumnos que entre los años 1975 y 1983 tenían entre 13 y 16 años. “No tenemos noticias de penetraciones”, declaró la fiscal.
Algunos ex alumnos han explicado que fueron objeto de abusos sexuales en los sótanos del colegio, que lleva el nombre de san Pedro Canisio (Pieter Kanijs), un jesuita holandés martillo de herejes del siglo XVI. El colegio está emplazado en el centro de Berlín, en la que fue sede berlinesa del Consorcio Krupp, un estrecho aliado industrial de Adolf Hitler.
Un grupo de siete alumnos escribió en 1981 una carta al colegio y al obispado notificando los abusos, sin que hubiera respuesta, explicó el viernes un ex alumno al diario Berliner Morgenpost, que citaba “decenios de abusos” y hablaba de por lo menos dos sacerdotes implicados. El rector del colegio, Klaus Mertes, ha puntualizado que los desmanes se produjeron en un plazo de ocho años, no durante decenios, y que no hay más de dos ex profesores implicados.
Otro ex alumno ha calificado de “secreto a voces” la práctica de abusos sexuales en el colegio en aquella época. Mientras tanto, otros dos colegios jesuitas alemanes, uno en Hamburgo y otro en la Selva Negra, por los que pueden haber pasado los profesores de Berlín, están bajo sospecha. Al haber pasado más de diez años desde la mayoría de edad de las presuntas víctimas, todos estos casos han prescrito como delitos.