En estos días vi una película de Angelina Jolie, que parece haber acaparado el género cinemático de lo que en inglés se llamaría Kick-ass chick, o sea una tipa que patea “cubanitos”, con –por supuesto— completo dominio de las artes marciales, y te apuesto que si la retas, hasta te hace un globo de chingongo con dos cajas de chicle.
No obstante, fue precedida por Grace Jones, aquella morena estatuesca de las décadas de 1970 y 1980.
Y es que Hollywood tiene sus estereotipos.
Existe, por ejemplo, el de la hooker with a heart of gold, o sea la prosti con el corazón de oro: la que es icónica en esto es, por supuesto, Julia Roberts en Pretty Woman.
Luego está la heartbreaker o rompecorazones, y ¿quién mejor que Scarlett O’Hara (Vivien Leigh) en Lo que el viento se llevó. En esa misma película está la ingenua sufrida, que vendría a ser Melanie, personificada por Olivia de Haviland.
Luego está la dumb blonde o rubia tonta: la quinta esencia fue, por supuesto, Marilyn Monroe, y en épocas más recientes, le tocó a Goldie Hawn.
¡Ah!, a las chicas muy, muy sexies se les puede aplicar el mote de sexpot (literalmente tarro de sexo, no me preguntes por qué) o de sex goddess (diosa del amor, evidentemente). En esta categoría diría que hay que mencionar a Sophia Loren con su famosa línea “todo lo que soy se lo debo a la pasta”, pero también puedo citar ejemplos como Scarlett Johanson que este año aparece en Iron Man 2; Amanda Seyfried en Letters to Juliette y Megan Fox en Jonah Hex.
Una categoría de mujer sexy es la sex kitten o gatita sexy, y el concepto no lo explica nadie mejor que Brigitte Bardot en su juventud, o su sucesora en las creaciones de Roman Polanski, Jane Fonda (como la icónica Barbarella).
Lo opuesto es la ingenua o ingenue, y piensas en Anne Hathaway (en la imagen) en Los diarios de la Princesa, o en Amy Adams en Enchanted.
Luego está the girl next door , la vecinita, o sea la chica descomplicada con la que te identificas y para eso me viene a la mente Meg Ryan o más recientemente Jennifer Aniston.
Entonces está the tomboy o la marimacha, y no se me ocurre más nadie que Queen Latifah.
Tienes, además, a the screwball, o sea la loquilla: piensa en Drew Barrymore, pero no en las películas de Los Ángeles de Charlie, sino en sus otras comedias.
Y no estaría completa la lista sin una categoría que todas conocemos, y que algunas han soñado ser: la chica Bond o Bond girl.
¡Ah!, y hablando de mujeres estereotipadas en Hollywood, ¿sabían que las actrices se quejan de que cada día se escriben menos roles buenos o estelares para mujeres? Parece que no somos taquilleras.
