El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, ingresó a la Casa Blanca con suficiente buena voluntad extranjera para comprar al menos una breve luna de miel, mientras se apresta a abordar las crisis internacionales que esperan por su atención. Pero las altas expectativas en todo el mundo podrían llevar a la decepción si él y su equipo de política exterior, liderado por la nominada a secretaria de Estado, Hillary Clinton, logran pocos avances en los viejos problemas de Oriente Medio, Irán, Pakistán, Corea del Norte y otras partes del mundo. “Las expectativas son demasiado altas en todo el mundo para el gobierno de Obama y su política exterior”, dijo Reginald Dale, alto miembro del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales.
“Solo porque cambias de gobierno no significa que todos aquellos problemas serán más fáciles”, afirmó. “No puedes esperar soluciones de milagro cuando los gobiernos han estado luchando con estos problemas por mucho tiempo”, agregó. Cumplir con las expectativas en el extranjero –donde su elección como el primer presidente negro de EU provocó una Obamamanía–, en medio de la tensión por las guerras en Afganistán e Irán y de una crisis económica mundial, podría ser uno de los mayores retos para el presidente electo. Las primeras señales del difícil acto de equilibrio para Obama surgieron en las últimas semanas, cuando su silencio respecto de la ofensiva israelí en la Franja de Gaza llevó a algunas críticas por parte de la prensa internacional.
“Hay muchas oportunidades para la decepción si las expectativas son muy altas, o más importante, si esperas resultados demasiado rápido”, dijo Daniel Serwer, vicepresidente del Instituto Estadounidense para la Paz. “Un poco de libertad de acción”. “Pero eso también crea una oportunidad enorme”, aseveró. Ante el mundo, Obama ofrece un importante y obvio activo: El no es el pasado presidente de Estados Unidos, George W. Bush, cuya decisión de iniciar la invasión a Irak y su tendencia al unilateralismo lo hicieron profundamente impopular. Para aumentar las grandes esperanzas se encuentra su selección de Clinton, una conocida figura a nivel mundial, para el cargo de secretaria de Estado, su énfasis en la diplomacia y el anuncio de un nuevo compromiso con la comunidad internacional.
“Aquellas cosas que vienen todas juntas no solo aumentan las expectativas sino que también dan al nuevo gobierno un poco de libertad de acción. Eso le dará a Obama un poco de tiempo y espacio para trabajar con otros”, dijo Shibley Telhami, académica de la Universidad de Maryland y miembro de Brookings Institution. Un alto diplomático europeo expresó que no esperaba rápidos o severos cambios cuando la nueva presidencia llegue a la Casa Blanca. “No es que la llegada de Obama produzca un cambio en blanco y negro. En algún punto es la continuación de la tendencia que hemos estado viendo”, indicó.
