[EXTRACTO]

Fidel eclipsa la salida de presos

La ‘bloguera’ Yoani Sánchez interpretaba la reaparición del líder cubano como ‘una maniobra para desviar la atención’ respecto a las liberaciones.

Un cubano de treinta y pico años se afana en romper a martillazos un trozo de roca marina a la orilla de una playa de arrecife de La Habana. Le preguntamos qué hace y de paso qué sabe de lo que está ocurriendo en su país: de la reaparición de Fidel Castro y de la liberación de presos políticos. Lo primero lo tiene claro: “Lo vi en televisión. ¡Está bárbaro!”. Pero de lo segundo solo ha escuchado campanas: “He oído que en España soltaron a unos presos cubanos y que pueden volver... Pero no sé, no entiendo todo eso”.

Lo que preocupaba al cubano, carpintero de profesión y pescador de afición y necesidad, era lo que a todos: “Tirar p’alante”. Lo que buscaba dentro de las piedras eran lombrices para cebo de los pargos destinados a convertirse en su cena.

El día a día, como siempre, y ahora el retorno de Fidel son en estos momentos los dos grandes temas de conversación en Cuba, según constatamos por todas partes. La excarcelación y traslado a España de, por ahora, una decena de reclusos políticos es asunto que apenas llega a la calle. “Ni idea”, nos dijo el empleado de una tienda de marcos para cuadros. “Yo no sabía ni que esos presos políticos existían”, nos confesó una empleada de hogar. Algo más sabían los trabajadores de un hotel y de una residencia con los que también conversamos: lo que les había llegado a través de los extranjeros y de la televisión internacional vetadas a la inmensa mayoría de los cubanos, pero que algunos ven con antenas clandestinas o en ciertos establecimientos de hostelería.

Los medios de comunicación de la isla, todos oficiales, informaron de las liberaciones mediante la reproducción o lectura de los comunicados emitidos por la Iglesia como mediadora en el proceso y portavoz vicaria del gobierno de Raúl Castro en este tema. Las sucintas notas anuncian las excarcelaciones de “presos” o “prisioneros”, sin mención de los calificativos “político” o de “conciencia” que utilizamos en el resto del planeta. Los textos ocupan espacios ínfimos en comparación con los reservados al “comandante en jefe”. Sobre todo tras su reaparición pública, primero con las fotografías de su visita al Centro Nacional de Investigaciones Científicas –publicadas el pasado fin de semana–, después con la generosa difusión de la entrevista que ofreció a la tele cubana y, el miércoles, con las imágenes del debate que, ya sin chándal y en mangas de camisa, mantuvo durante más de una hora con los miembros del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial cubano.

La resurrección del líder histórico ante la opinión pública es, según la prensa oficial, “motivo de gran alegría”. Pero también lo es de shock y desconcierto entre gran parte de la población, la disidencia, los diplomáticos y los periodistas extranjeros. Las interpretaciones o cábalas sobre su significado y posible alcance político son numerosas y variadas.

“Él sigue ahí”, suele oírse. “Se le ve de lo más bien”, coincidían casi todos los consultados, unos más contentos que otros; habladores o temerosos. “Ya rompió el hielo, ahora no hay quien lo pare. Seguro que saldrá el 26 de julio”, vaticinó a la agencia EFE un habanero de 34 años. Se refería al discurso conmemorativo del asalto al cuartel de Moncada en 1953: la intervención anual más importante del jefe del Gobierno, y que Fidel Castro protagonizó por última vez en 2006, horas antes de caer enfermo.

Entre los que sí conocen la decisión de Raúl Castro de liberar a un total de 52 presos políticos parece haber consenso en que las apariciones de Fidel, precisamente los días en que el Presidente ordenó y empezó a ejecutar la orden, constituyen un implícito aval por su parte. Y, por extensión, de la política del hermano menor. Pero las conjeturas sobre otras posibles intencionalidades de este retorno son diversas. Por ejemplo, mientras el disidente Guillermo Fariñas veía en él un intento de aplacar a los “recalcitrantes” del régimen que a su juicio recelan de las excarcelaciones, la bloguera Yoani Sánchez lo interpretaba como “una maniobra para desviar la atención” respecto a ese mismo asunto.

Las hipótesis sobre el papel actual y futuro del ex presidente y todavía jefe del PC cubano también son variadas. Dos hechos son claros: Raúl gobierna y Fidel, como dicen todos, está ahí.


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