Pese a las críticas por la inefectividad de tener a tropas del ejército en las calles para combatir la violencia en El Salvador, el presidente Mauricio Funes reiteró enfáticamente, este lunes, que está decidido a mantener el apoyo de las tropas castrenses a la Policía en la lucha contra el crimen.
Funes tomó la decisión de enviar en noviembre a más de 2 mil 500 soldados, que se unirán a otros más de mil 600 que ya participaban en operaciones para combatir la delincuencia, debido a que los niveles de criminalidad ascendieron de manera incontrolada. El Gobierno había advertido que revisaría los planes de seguridad y la participación del Ejército después de seis meses de ejecución, es decir, en mayo próximo, a fin de determinar si mantener o no a las tropas.
“Yo estoy persuadido de que la presencia del Ejército ha sido beneficiosa para la población, y el mejor ejemplo es que a cualquier comunidad que ustedes lleguen y preguntan, están de acuerdo con que el ejército continúe realizando labores de apoyo a la Policía Nacional Civil (PNC). La respuesta en todas las comunidades es la misma, ellos demandan la presencia del ejército; ese es mi referente”, apuntó Funes en conferencia de prensa.
Luego agregó, en referencia a ciertos críticos, que “mis referentes no son los especialistas, no son los analistas, mi referente es la población. Si la población se siente bien con el ejército en las calles, por qué no tener al ejército apoyando a la PNC”.
Además de numerosas organizaciones cívicas y académicas, en noviembre pasado funcionarios relacionados con la entidad militar, como el ex general Mauricio Ernesto Vargas, se opusieron a la salida del ejército para el combate delincuencial. La decisión del Gobierno de sacar el ejército a las calles para labores de seguridad pública “es el último recurso que se tiene a mano en contra de la violencia”, dijo Vargas.
“Hay que ver con mucho detenimiento esta acción. El Gobierno está utilizando el último elemento que tiene a la mano para parar esto y, de no tener efecto, la violencia del crimen organizado y la delincuencia se podría desbordar, pues se pensará que ha superado todo lo que el Estado tiene para frenarla”, agregó el ex general.