En la mayoría de los países represivos, a los censores gubernamentales les gusta trabajar en las sombras, manteniendo una protección de negación a medida que obstruyen el acceso de los ciudadanos a la información. Es gratificante ver que internet y Google les estén dificultando su trabajo.
Hace cuatro meses, Google dio a conocer una herramienta que les permite a los usuarios vigilar las peticiones recibidas de gobiernos para retirar material o informar sobre datos relativos a los usuarios de su motor de búsqueda y otros servicios. Este mes, divulgó otra herramienta que expondrá esfuerzos menos obvios de gobiernos por reducir sus diversos servicios, incluidos YouTube y Gmail.
El nuevo tracker o rastreador muestra cómo el tráfico en YouTube cayó a cero en Irán después de las discutidas elecciones para presidente, el año pasado. También cómo el tráfico de YouTube colapsó en Libia en enero, después de haber transmitido videos de manifestaciones de familiares de prisioneros asesinados y videos de parientes del coronel Moammar Gadafi, el líder libio, de fiesta.
Este rastreador muestra los picos y las crestas del tráfico, mas no la causa de interrupciones; ya sea una directriz gubernamental o un cable cortado. De cualquier forma, suma una nueva e importante fuente de información.
Para empezar, deja entrever que gobiernos represivos le temen considerablemente a YouTube, eficaz vehículo para propagar opiniones disidentes y evidencia de represión gubernamental.
Google informa que el servicio ha sido bloqueado en al menos 17 países desde 2007. China, por ejemplo, ha bloqueado YouTube desde marzo del año pasado luego que apareciera un video en el sitio mostrando a la policía china golpeando a tibetanos en Lhasa, en 2008.
Una vez que los investigadores empiecen a estudiar detenidamente los datos, serán capaces de registrar con mayor precisión los esfuerzos del gobierno por impedir el flujo de información.
Funcionarios de Google dicen que esto incluso podría disuadir la censura, quizá al avergonzar a las autoridades hasta que modifiquen sus conductas. Esto pudiera ser demasiado optimista. Incluso la exposición de los puntos donde la censura es más rampante debería ser una victoria por la libertad de expresión.