[FRACASO]

Guantánamo, promesa aplazada

El cierre de la prisión se ha convertido en un rompecabezas, porque no está claro cómo juzgar a buena parte de los presos y porque el Congreso torpedeó su traslado a Estados Unidos.

Cambiar Estados Unidos (EU) y el mundo, como prometía Barack Obama durante la campaña electoral, resulta más difícil de lo previsto. Acabar con los símbolos de las violaciones de los derechos humanos durante la administración Bush no es tan sencillo.

El Presidente de EU lo admitió el miércoles, cuando en varias entrevistas televisivas se declaró incapaz de cerrar Guantánamo –donde están encerrados más de 200 presos sospechosos de terrorismo– antes del 22 de enero de 2010, la fecha prometida. “Teníamos una fecha límite específica que hemos incumplido”, dijo Obama en una entrevista para NBC desde Beijing, la escala central de la gira asiática que concluyó ayer. Aunque la Casa Blanca llevaba semanas sugiriendo que los plazos no podrían cumplirse, el presidente no lo reconoció hasta ahora.

George W. Bush creó la cárcel tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 para custodiar a presuntos terroristas y combatientes enemigos en Afganistán. Enseguida este limbo jurídico se erigió en un emblema de las tácticas irregulares de la anterior administración en la guerra contra el terrorismo.

Para Obama, cerrar Guantánamo no es solo una promesa electoral y una señal al mundo de que su país cumplirá escrupulosamente con las normas internacionales.

También es una obligación legal. El 22 de enero pasado, nada más llegar a la Casa Blanca, firmó una orden ejecutiva –equivalente a un decreto presidencial– que estipulaba que los centros de detención en Guantánamo para individuos cubiertos por esta orden deberían estar cerrados tan pronto como sea posible, y no más tarde de un año después de la fecha de esta orden.

Aquel decreto fue –junto al repudio de las torturas– el gesto más potente del nuevo presidente para marcar la ruptura con su antecesor. Cumplirlo, sin embargo, se ha convertido en un rompecabezas legal y político. Legal, porque no estaba claro cómo juzgar a buena parte de los presos de Guantánamo. Y político, porque el Congreso, desde el primer momento, torpedeó el traslado de los presuntos terroristas a EU. ¿Quién quiere acoger a terroristas en las prisiones de su estado?

“Simplemente creo que, como de costumbre, en Washington las cosas avanzan con mayor lentitud de lo que anticipé”, se resignó Obama en otra entrevista, para Fox News.

La administración Obama mantiene el compromiso de cerrar Guantánamo, pero, escarmentada por el error de fijar una fecha límite hace un año, ya no quiere poner más plazos.

“Os hallamos en un camino y en un proceso que creo que nos permitirá cerrar Guantánamo el año próximo”, dijo el presidente en la misma entrevista. “No diré una fecha exacta, porque en gran parte también dependerá de la cooperación del Congreso”.


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