Mucha componenda y poco escrutinio. La Asamblea Nacional proyecta reeditar su sistema de adhesión sin chistar a la orden del Ejecutivo. A tambor batiente. Es la ratificación de don Harry Díaz como titular de la Corte Suprema de Justicia. Nuevo cuestionamiento a una institución cuestionada. ‘Va porque va’ es la consigna del Consejo de Gabinete cuando aprueba la designación de Harry.
‘Si va porque va’, entonces, ¿cuál es el papelón que escenificará, en sesiones extraordinarias, la Asamblea? La Constitución establece que está inhabilitado para ser designado como magistrado de la Corte quien esté ejerciendo o haya ejercido cargos de mando y jurisdicción en el Órgano Ejecutivo durante el periodo constitucional en curso. Mando y jurisdicción poseen por ley los jefes y directores del MEF, y, por supuesto, el ministro y sus viceministros. En los últimos años el designado fue director de Asesoría Legal y viceministro en por lo menos 10 veces, interino, y, por lo tanto, ha estado facultado en funciones de mando y jurisdicción.
La bruja se nos atravesará si proseguimos en la práctica de ponerle, al antojo, significado a las palabras, según conveniencia e interés. Quedaremos hablando distintos dialectos, en el que no nos entenderemos entre nosotros.
Mando es aquella autoridad y poder que tiene un superior sobre otras personas, y jurisdicción es ese poder o autoridad para gobernar. Como las de Harry en el MEF.
La propia Corte Suprema ha emitido jurisprudencia sobre la materia, al indicar que goza –y qué goce- de mando y jurisdicción quien posee autoridad para dictar órdenes, resoluciones, sentencias, providencias o decretos y todo aquello en que la ley lo autoriza.
Se ufanan muchos en el patio de tener como referencia Estados Unidos. En 2009, el presidente Obama designó a Sonia Sotomayor como jueza asociada de la Corte, y el escrutinio demoró dos meses y diez días. Ella debió comparecer en varias ocasiones a la correspondiente comisión senatorial, se retractó de opiniones racistas y discriminatorias a favor de las mujeres latinas, y debió explicar su carrera, incluso sentencias que respaldó en otros tribunales. Si quiere agradecerle a Ricardo la distinción, don Harry renuncie a ese regalo envenenado.
