En los acuerdos de la reciente reunión del grupo de países G–20, los organismos internacionales obtendrán un billón de dólares. El FMI recibe 750 mil millones para préstamos a los países emergentes y subdesarrollados. Eso sí, dice el primer ministro del Reino Unido, Gordon Brown, que el Consenso de Washington ha terminado. ¿Cuál será el nuevo Consenso? ¿El Consenso G–20?
A ese billón concertado se le agregan otros cuatro billones que los Gobiernos se van a gastar hasta finales de 2010 para salir de la crisis. Su supone que a eso le llaman inyecciones. ¿Inyecciones marca G-20? ¿Cuántas van a fabricar? ¡A gastar!
Por supuesto, cada Estado tiene la ¿soberanía? de decidir hasta dónde lleva su déficit presupuestario. En 1997 la Unión Europea acordó el Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC) para prevenir la aparición de un déficit presupuestario en la zona euro, garantizar una gestión sana de la hacienda pública y asegurar la confianza en la estabilidad económica. Parecería que se acaba de convertir en letra de otro cantar.
El Foro de Estabilidad Financiera fue creado en 1999 por el G–7 y cinco países representantes de importantes centros financieros, entre los que se encuentran Suiza, Singapur y Hong Kong, para promover la estabilidad financiera internacional y la cooperación en la supervisión y la vigilancia de los mercados. El G–20 lo acaba de revivir, agregándole, los miembros del G–20 más España y la Unión Europea. Es de suponer que los representantes originales en la fundación del foro y que aparecen en la lista de los paraísos fiscales serán expulsados del nuevo organismo.
Esta reestructuración tiene un nuevo nombre: Consejo de Estabilidad Financiera y tendrá la responsabilidad de legislar y controlar las entidades financieras. Esas normas o leyes que se habrán de establecer estarán enfocadas a establecer códigos de conducta, supervisar las remuneraciones de los banqueros, la desaparición de los paraísos fiscales y, con un énfasis particular, la legislación sobre los fondos de altos riesgos, los llamados hedge funds.
¿Gendarmería financiera y de “buenitud” G–20?
En relación a los paraísos fiscales la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico ha publicado una lista de los paraísos fiscales por instrucciones del G–20. Se calcula que en esos paraísos se guardan 11.5 billones de dólares y en tiempos de escasez la búsqueda se hace imprescindible.
Dice el comunicado de los países del G–20 que han emprendido una expansión fiscal sin precedentes y concertada que salvará o creará millones de empleos, incrementará el PBI mundial en un 4% y acelerará la transición a una economía verde.
En conclusión, si nos portamos bien, todos seremos felices, buenos y ¡verdes! Del homo sapiens al homo verde G–20.