La ausencia y las soledades acompañadas por la naturaleza toman color y forma en las pinturas de Ismael Mundaray (Monagas, Venezuela 1952).
El pintor venezolano, residente en París, Francia, expone a partir del miércoles 11 de mayo en la Galería Allegro su muestra individual “El día y la noche”.
La poesía materializada en 22 lienzos de mediano y gran tamaño, así como 10 dibujos sobre papel y 7 obras en encáustica sobre madera, conforman la exposición.
En palabras de Mundaray, “El día y la noche” expresa el “balanceo, esta duda perpetua entre presencia y ausencia es tal vez lo que dibuja para el espectador la puerta secreta que se abre, la percepción pura de los fenómenos esenciales de nuestra existencia”.
El interés por el arte se despertó en este artista desde la infancia, pero no fue sino hasta la adultez cuando un buen día decidió abandonar su tesis de ingeniería civil y dejar sin terminar su carrera, para dedicarse al mundo de paletas y pinceles. Ahora la pintura es su vida, su trabajo de tiempo completo.
Mientras el pintor vive y se hace preguntas, nacen las ideas. Así surgió “El día y la noche”: “Yo me pregunto, ¿cómo colocar un objeto en un espacio a la vez lleno de cielo y vacío de todo?, ¿por qué el cielo parece ser a veces el reflejo inverso de la tierra o, por lo menos su espejo? ”.
Sus musas son la naturaleza, los silencios y los amores que vienen y van, en fin, la vida misma.
Con respecto a maestros, dice lamentarse de no haberlos tenido en la pintura, “solo un curso de técnicas de grabado”.
Por lo demás es autodidacta. “Pienso que asumí el reto de enfrentar la creación de manera natural”, dice.

