Aunque el Gobierno de Irán se mostró muy cauteloso con las palabras del nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, su homólogo iraní, Mahmud Ahmadineyad, dejó claro que Teherán acoge positivamente estos gestos. “Si los cambios mencionados (por Obama) son realmente serios, entonces los saludaremos”, dijo Ahmadineyad. Ahora, continuó, tienen que ponerse en práctica y no quedar “en un cambio de retórica o táctica”.
En su primera entrevista a una televisión desde que asumió el cargo, Obama se dirigió al mundo musulmán y dijo: “Si los países como Irán abren su puño, entonces encontrarán nuestra mano tendida”.
“Precisamente eso es lo que Irán quiere escuchar desde hace años, una señal de respeto y reconocimiento al país”, dijo un politólogo en Teherán.
El predecesor de Obama incluyó a Irán en el “Eje del mal” y no mostró ningún interés por establecer contacto directo. Con Obama se prevé que será diferente, por ello se le quiere dar tiempo, y según Amadineyad, tener paciencia, para “seguir con extremada atención y cuidado las declaraciones y las actuaciones de Obama”.
Aunque el sistema clerical en Irán es relativamente estable con el ultraconservador Ahmadineyad como presidente, el país quiere poner fin a su aislamiento internacional. “Y eso no puede funcionar sin Estados Unidos, un hecho del que es completamente consciente toda la cúpula iraní”, según el politólogo iraní.
La polémica nuclear ha desembocado en que el país se quede sin relaciones normales con la Unión Europea, y tampoco las naciones árabes se fían de una república islámica nuclear. El estancamiento en la polémica nuclear podría sin embargo superarse si Estados Unidos participase directamente en las negociaciones, según el Organismo Internacional de Energía Atómica.
En los últimos años Teherán incluso saludó una participación estadounidense en un proyecto nuclear, que conllevaría tanto negocio como control.
Ahmadineyad replicó que no es Irán, sino Washington quien tiene que “abrir el puño”. “Fue Estados Unidos el que en los últimos 60 años se ha posicionado contra la nación iraní”, señaló al denunciar un golpe de Estado de la CIA en los años 50 que permitió el regreso al país del sha, y el apoyo estadounidense a Saddam Hussein durante los ocho años de guerra entre Irán e Irak (1980–1988).
“Es Estados Unidos el que tiene que cambiar, nosotros solo hemos intentado ser independientes”, añadió el mandatario, que aprovechó la ocasión para insistir en que el programa nuclear de su país es exclusivamente de carácter civil y tiene fines pacíficos y no militares, como sostiene el gobierno de Washington.
“El primer paso ya se ha dado para poner fin a los 30 años de inactividad (diplomática), el segundo será más difícil”, comentó un diplomático occidental en Teherán. De hecho, el rumbo de la reconciliación no estará exento de obstáculos. Incluso una participación activa de Estados Unidos no hará que Irán deje de enriquecer uranio.
Por otra parte, el problema de Medio Oriente no se puede solucionar mientras Irán no reconozca a Israel como Estado soberano y siga continuamente hablando del derrumbe del Estado judío.
Aun cuando los observadores consideran retórica la petición de Ahmadineyad a Obama de poner fin “al ciego apoyo a Israel”, sin concesiones por parte de alguna de las partes en su política a Medio Oriente no se avanzará en el objetivo de poner fin a las tensiones bilaterales.
