En respuesta a las tácticas asesinas de las milicias del coronel Muamar el Gadafi contra manifestantes desarmados, Estados Unidos y la UE anunciaron medidas para congelar los activos gubernamentales, y la Corte Penal Internacional inició una investigación de posibles crímenes contra la humanidad.
Sin embargo, Italia, que obtiene casi un cuarto del petróleo crudo y 10% del gas natural de Libia, tiene miles de millones de dólares en contratos lucrativos con su gobierno y recibe miles de millones de dólares más en inversiones libias, se ha desistido a congelar cualquier activo. Funcionarios dicen que “esperan una respuesta coordinada” de la UE en cuanto a si se aplican las medidas a los fondos soberanos de Libia, una normatividad que Italia dijo espera se produzca pronto, quizá la semana entrante.
Con Libia en la confusión y Gadafi aferrado al poder, ningún país tiene más en juego que Italia, que se encuentra en la posición diplomática más complicada en décadas, entre su compromiso con la OTAN y los derechos humanos, y su pelea para proteger a sus inversiones en un país que una vez más se ha convertido en un paria. “Francia tiene a Túnez; España, a Marruecos, e Italia, a Libia”, comentó Emma Bonino, integrante de la oposición de centro izquierda, quien participa en el Comité de Relaciones Internacionales del Senado. Se opuso a un tratado bilateral entre Italia y Libia en 2008.
Desde 2004, cuando Naciones Unidas levantó el embargo comercial impuesto después del bombazo a una disco alemana en 1986 por parte de Libia, Italia ha sido el principal exportador de armas a Libia de la UE, según datos de ella. Su políticamente influyente compañía de luz, Eni, tiene decenas de miles de millones de dólares invertidos en Libia. Italia también es el mayor socio comercial de Libia, y empresas italianas construyen una vía rápida costera y tienen contratos en la construcción, los ferrocarriles y la fibra óptica.
La relación es en ambas direcciones. Libia, mediante la Autoridad Libia de Inversiones y el Banco Central Libio, tiene un interés de 7.6% en el banco italiano UniCredit, y el gobernador del banco central, Farhat Bengdara, participa en el consejo de administración.
Inversionistas libios también tienen un interés de 2% en la empresa italiana aeroespacial y de defensa Finmeccanica, uno de menos de 2% en Fiat, otro en una filial de Telecom Italia y 7.5% del Club de Fútbol Juventus de Turín. Banca UBAE de Libia, que maneja las transacciones de petróleo y gas del país en Europa, tiene sus oficinas centrales en Roma.
Estas relaciones pueden ayudar a explicar por qué el primer ministro Silvio Berlusconi se tardó en condenar la sangrienta represión de Gadafi. Cuando comenzó el conflicto el mes pasado, Berlusconi dijo que “no quería molestar” a Gadafi. Solo varios días después fue que denunció la violencia. Para el fin de semana antepasado, dijo que Italia ya no consideraba que Gadafi tuviera el control en Libia.