La izquierda reduciría su caudal de votos en las elecciones de este domingo en Uruguay, pero continuará creciendo en el futuro inmediato y se mantendrá como una de las fuerzas políticas predominantes del país.
Cuando la coalición Frente Amplio ganó el poder en 2004, puso fin a un sistema bipartidario surgido tras la independencia de Uruguay en el siglo XIX y eso no cambiaría en el futuro inmediato, según analistas políticos. Y se prevé una alternancia en el poder de una izquierda moderada al estilo europeo, lejos de modelos más radicales de algunos países sudamericanos, y la centroderecha representada por las dos corrientes políticas históricas uruguayas.
“En los últimos 20 años, el cuerpo electoral ha ido cambiando y hoy tenemos por un lado el 40% con una adhesión estable, firme, fuerte hacia el Frente Amplio, más o menos su piso electoral”, dijo Gustavo de Armas, profesor del Instituto de Ciencia Política. “Otro bloque del electorado un poco menor tiene una adhesión hacia los partidos tradicionales, con una proximidad muy alta en términos por ejemplo de autoidentificación ideológica”, agregó. Ese electorado de los partidos históricos tiene una parte móvil de votantes que se alternan en uno u otro en diferentes elecciones, sostuvo de Armas. Los partidos Colorado y Nacional, generalmente llamado Blanco -colores de las divisas de guerras intestinas posteriores a la independencia del país en 1825-, se alternaron sin interrupción en el Gobierno.
Las corrientes de izquierda surgieron desde principios del siglo XX, primero con el centenario Partido Socialista, al que se sumó el Comunista tras la revolución soviética, la Democracia Cristiana y otras tendencias. Esas fuerzas y sectores escindidos de los conservadores partidos tradicionales fundaron el Frente Amplio, que obtuvo el 18% de los votos en 1971. El vuelco político siguió a la decadencia económica del país iniciada en las dos décadas previas, tras una bonanza y avances sociales que llevaron a que Uruguay recibiera el calificativo de “Suiza de América”.
Huelgas y protestas, así como el surgimiento de la guerrilla urbana Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros en la década de 1960, derivaron en el golpe de Estado de 1973, que instaló un régimen militar hasta 1985. Luego de dos gobiernos colorados y uno blanco, y atenuados los temores que dejó la dictadura, el Frente puso finalmente en la presidencia al socialista Tabaré Vázquez, con 50.45% de los votos emitidos. El ex guerrillero José Mujica no repetiría ese triunfo el domingo, aunque es favorito a ganar en una segunda vuelta en noviembre, y la tendencia es de que la izquierda siga creciendo y se confirme el nuevo esquema político bipolar de Uruguay, según politólogos.