Todo parece indicar que el gobierno de Irán, encabezado por mulás, está decidido a seguir atizando las tensiones con Estados Unidos y el resto del mundo. A pesar de la oferta del presidente Barack Obama para negociar, el país ha bloqueado conversaciones serias con respecto a su programa nuclear y otros temas.
Ha dado marcha atrás con respecto a su acuerdo para el embarque de uranio enriquecido fuera del país, y sigue amenazando y abusando de los propios ciudadanos que se atreven a expresarse en voz alta.
El escándalo más reciente de Teherán fue haber acusado a tres montañistas estadounidenses, detenidos por más de tres meses, de espionaje. No ha ofrecido pruebas que respalden dicha acusación. Los estadounidenses Shane Bauer, Joshua Fattal y Sarah Shourd estaban caminando por la región kurda de Irak cuando cruzaron accidentalmente a territorio iraní, con base en integrantes de la familia. Detenidos desde finales de julio, ahora ellos están en la infame prisión de Evin, donde los prisioneros políticos son encarcelados con regularidad y, con demasiada frecuencia, sufren abusos.
Existen algunos interrogantes con respecto a si el gobierno iraní ya entabló cargos formalmente en contra de los tres o meramente está amenazando con hacerlo. Nosotros abrigamos la esperanza que no lo haya hecho y no lo haga. Eso facilitaría que funcionarios iraníes encuentren una salida a este caos.
El caso de los montañistas tan sólo es el ejemplo más reciente del gobierno iraní haciendo mal uso de y socavando al poder judicial con fines políticos.
Veintenas de manifestantes y periodistas fueron encarcelados tras importantes manifestaciones a causa de las fraudulentas elecciones presidenciales del país, efectuadas en junio. El mes pasado, un tribunal iraní halló culpable a Kian Tajbakhsh, académico iraní-estadounidense, de fomentar la agitación en contra del gobierno y lo condenó a 15 años de cárcel. Robert Levinson, ex agente del FBI que fue a Irán en un viaje de negocios, ha estado desaparecido desde 2007.
Irán tiene el derecho a encerrar a verdaderos criminales, si antes reciben un juicio justo. Sin embargo, el espectáculo de tres estadounidenses sometidos a un juicio de exhibición hará que sea incluso menos probable que el mundo le dé a Irán el respeto que merece, según insiste; o siquiera una seria audiencia.
El gobierno de Irán debería liberar a los montañistas, a Tajbakhsh y Levinson ahora.