La importación de alimentos de China es parte de la rutina comercial panameña. No existe en Panamá ninguna sospecha sobre la seguridad de estos productos, pero en Estados Unidos no pasa eso.
El presidente de Estados Unidos y la FDA (U.S. Food and Drug Administration) tienen meses de darle seguimiento a enfermedades transmitidas por los alimentos, entre ellas la contaminación con E. coli de la espinaca, la mantequilla de maní y refrigerios contaminados con salmonela, además de alimentos para mascotas y pasta de dientes importados de China; igualmente se encontraron agentes potencialmente causantes de cáncer en pescado y camarones importados de China, lo que provocó un embargo sobre la importación de esos productos.
Noticias e informes procedentes de Estados Unidos nos dan una llamada de atención de que los importadores de alimentos han encontrado vías para evitar la supervisión federal de los productos importados, lo que pone a los consumidores en riesgo.
Informes desde Estados Unidos advierten que en los primeros cuatro meses de 2007, los inspectores de la FDA -que analizan apenas el 1% de las importaciones reglamentarias- rechazaron 298 cargamentos de alimentos de China, entre manzanas secas conservadas en un químico cancerígeno, bagre congelado alimentado con antibióticos prohibidos, ostiones y sardinas recubiertas con bacterias en descomposición, champiñones aumentados con pesticidas ilegales, jugos y frutas rechazados, ciruelas teñidas con colorantes químicos no aprobados para el consumo humano, camarones empanados congelados conservados en nitrofurán, sustancia que puede causar cáncer, pez espada rechazado como venenoso junto con más de mil cargamentos de suplementos dietéticos contaminados, cosméticos tóxicos y medicinas falsificadas.
El mercado chino está enviando a los consumidores estadounidenses alimentos adulterados y etiquetados fraudulentamente, como lo demuestra la enorme cantidad de querellas a las que se enfrentan ahora las compañías de alimentos para mascotas, que han sido entabladas por consumidores que dicen que sus mascotas fueron envenenadas por ingredientes chinos contaminados.
China, con su política de precios bajos, ha eliminado del mercado a sus competidores y se ha convertido prácticamente en el único proveedor del mundo de un número importante de productos alimenticios, por ejemplo, controla el 80% de la producción mundial de ácido ascórbico, un conservante que se encuentra en todos los alimentos procesados.
Por mucho que haya evolucionado la humanidad, los seres humanos tenemos la prioridad de alimentarnos para evitar la muerte por hambre, por lo tanto, los consumidores panameños debemos exigir que el Gobierno nacional, tras las firmas de tratados comerciales con el resto de los países, se convierta en verdadero protector de la población ante la avalancha de productos con todo tipo de idiomas desconocidos que convierten el consumo de alimentos en algo peligroso.
Si los precios de los productos de la canasta básica en Panamá están subiendo artificialmente, la población tendrá que comprar alimentos más baratos procedentes de otras partes del mundo para sobrevivir, por ejemplo, de China, lo cual convierte nuestra alimentación en una ruleta rusa, pero a la china.

