Los tiempos son poco auspiciosos para la oposición política en Brasil. Encima de la dificultad que implica enfrentar al presidente Luiz Inácio Lula da Silva y sus niveles históricos de popularidad, el candidato opositor José Serra ha visto su respaldo caer en las encuestas y la escogencia de un candidato a vicepresidente irritó a su principal partido aliado, el conservador Demócratas (DEM), que amenazó con abandonar la alianza.
Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), encabezaba las encuestas de opinión hasta dos meses atrás, cuando la aspirante oficialista Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores ( izquierda) igualó sus números de apoyo en varias encuestas.
Una consulta divulgada la semana pasada le dio a Rousseff una ventaja de cinco puntos sobre Serra, sustentada en niveles históricos de apoyo a Lula, quien llegó a 85% de apoyo en la consulta de la empresa Ibope, realizada del 19 al 21 de junio entre 2 mil dos adultos y con un margen de error de dos puntos porcentuales hacia arriba o abajo.
Para agravar las cosas, Serra escogió como candidato a vicepresidente a Alvaro Dias, un senador del PSDB, sin consultar al DEM, su principal partido aliado que también reclamaba el cargo para uno de sus miembros. “La corriente está contra Serra”, comentó el analista David Fleischer, de la Universidad de Brasilia. Consideró que el nombramiento de Dias como aspirante a vicepresidente creó un problema con su principal aliado en momento de debilidad política, por estar en declive en las encuestas.
Entre las quejas expresadas por dirigentes del DEM está el hecho de que Dias es miembro del PSDB, mismo partido de Serra, con lo cual no cedió espacio político a sus aliados. Además, el aspirante a vicepresidente es del estado sureño de Paraná, la única región donde Serra aún tiene ventaja sobre Rousseff, con lo cual no contribuye a fortalecer la candidatura opositora en zonas donde necesita más apoyo.
Analistas políticos consideran que, incluso si la alianza opositora encabezada por el PSDB y el DEM sobrevive el actual desencuentro, habrá resentimientos difíciles de superar en los meses que quedan antes de la elección de octubre.
Ante ello, el presidente del PSDB, senador Sergio Guerra, intentó atenuar las tensiones al señalar que la designación de Dias fue solo “una sugerencia” que ya fue respaldada por otros partidos menores de la alianza opositora.
Anunció que el PSDB abrirá negociaciones con su aliado de aquí al miércoles, cuando el DEM celebra su convención nacional y se vence el plazo para registrar las papeletas, para mantener vigente la alianza.
Las elecciones presidenciales se celebrarán el 3 de octubre en su primera fase, con una segunda vuelta prevista para el 24 de ese mes en caso de que ninguno de los candidatos alcance al menos 50% de los votos.