[OFENSIVA]

Matar a Gaddafi

Luis Moreno-Ocampo, fiscal del Tribunal Penal Internacional, anunció que pedirá órdenes de aprehensión contra Gaddafi y varios de sus colaboradores más cercanos.

¿Cuándo se vale matar en una guerra? Casi un mes después de que comandos estadounidenses mataron a Osama bin Laden, parece muy probable que el líder libio Muammar Gaddafi se encuentre ahora en la mira de la comunidad internacional, y que eventualmente tenga el mismo destino.

Ni Estados Unidos ni la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) tienen como política oficial el asesinar jefes de Estado. Funcionarios han insistido públicamente que Gaddafi no se considera un blanco. Sin embargo, aviones de la OTAN atacaron una casa en Trípoli donde Gaddafi y su esposa se alojaron este mismo mes, y mató a un hijo de 29 años y a tres nietos menores de 12 años, según dijo Moussa Ibrahim, vocero del Gobierno libio. Ibrahim añadió que, al menos para los funcionarios libios, el objetivo de la OTAN era muy claro: asesinato.

Desde mediados de marzo la OTAN ha aplicado la resolución de las Naciones Unidas destinada a proteger a la oposición libia de la cólera de Gaddafi, mediante bombardeos constantes y el establecimiento de una zona de no vuelo sobre los cielos libios.

Tan solo la semana pasada, Luis Moreno-Ocampo, fiscal del Tribunal Penal Internacional, anunció que pedirá órdenes de aprehensión contra Gaddafi y varios de sus colaboradores más cercanos, incluyendo uno de sus hijos y un cuñado, por acusaciones de atacar a civiles. Gaddafi ha desafiado esta y otras resoluciones de la comunidad internacional y sigue fugitivo dentro de Libia.

Gaddafi no es bin Laden, pero podría correr la misma suerte. La versión oficial es que bin Laden se “resistió” durante la operación militar de Estados Unidos en Pakistán y, por lo tanto, fue ejecutado. Es decir, la muerte del líder de Al Qaeda fue presentada como un acto de guerra. ¿Podría ocurrir lo mismo con Gaddafi? Se lo pregunté en una entrevista al secretario general de la OTAN, el danés Anders Fogh Rasmussen.

“El objetivo de nuestra operación es proteger a civiles en contra de ataques”, me dijo. “Pero es difícil imaginar que los ataques contra civiles puedan detenerse mientras Gaddafi se mantenga en el poder. Así que el claro mensaje es que a Gaddafi ya se le acabó el tiempo”.

Le pregunté después si Gaddafi y su familia eran blancos militares específicos. “No, nosotros no atacamos a individuos”, contestó. “Nosotros tenemos como objetivo instalaciones militares que pueden ser usadas para atacar a civiles. Por esta razón hemos atacado tanques, vehículos de guerra, lanzadores de cohetes, depósitos de municiones y centros de control. Así que estamos atacando unidades militares, no individuos”.

Durante mi conversación con Rasmussen, él también expresó su opinión de que la primavera árabe, que ya ha transformado a Túnez, Egipto y Yemen, podría extenderse a otras regiones del planeta. ¿Podría la primavera árabe convertirse en la primavera cubana, o incluso en la primavera venezolana?

“Estoy muy entusiasmado por lo que estamos viendo en África del Norte y en el Medio Oriente. Es un fuerte llamado a la democracia y a la libertad. Demuestra que la fuerza más grande en el mundo es el deseo humano de libertad”, me comentó. “Así que no me sorprendería que las rebeliones que hemos visto en el norte de África y en el Medio Oriente se extiendan a otras partes del mundo donde hay regímenes que aún creen que pueden conseguir sus objetivos reprimiendo a su gente”.

Terminé la entrevista con el líder de la organización militar más poderosa del mundo con una pregunta filosófica. ¿Cuándo es legítimo iniciar una guerra y matar?

“La guerra debe ser absolutamente la última opción, cuando ha fallado todo para encontrar solución a los conflictos”, me dijo. “Sin embargo, también creo que algunas veces hay que estar preparado para una operación militar que busque la paz. Y si ese fuera el caso, esa operación militar debería estar basada en los principios de la Carta de las Naciones Unidas”.

En otras palabras, para Rasmussen hay guerras que deben combatirse, y la de Libia es una de ellas. Y dado que ese es el caso, la única opción para Gaddafi es resistir.

Y en estos tiempos de guerra, resistir es morir.


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