Las elecciones parlamentarias que se celebrarán el próximo domingo en Colombia serán uno de los factores que permitirán aclarar el panorama de lo que ocurrirá en los comicios presidenciales de mayo y un reto para el oficialismo, que buscará conservar su mayoría en el Congreso.
Si bien es cierto que las dos elecciones no son comparables, también lo es el hecho de que dependiendo de lo que ocurra en las legislativas podrán surgir nuevas alianzas en los partidos con miras a las presidenciales. “Los electores en general actúan con una cierta lógica de sumarse a las personas que se cree que van a ganar y si hay un candidato cuya votación parlamentaria es baja muy seguramente tenderán a desplazarse a otro que vean que sí tiene oportunidad”, expresó al respecto el analista político Alejo Vargas.
Vargas consideró que los grandes partidos ganadores de la jornada del domingo, en la que serán elegidos 102 senadores, 166 representantes de la Cámara y cinco miembros del Parlamento Andino, van a ser los oficialistas Partido Social de Unidad Nacional (U) y Conservador.
Tanto la U como el tradicional Partido Conservador fueron las dos colectividades oficialistas que mayores apoyos lograron en las elecciones de 2006, donde los ocho movimientos de la coalición de gobierno de Álvaro Uribe se quedaron con el 65% de las curules. A juicio de Vargas, la oposición, que en 2006 obtuvo poco más del 20%, podría ser una de las grandes damnificadas de la contienda, junto a los independientes Partido Verde y Compromiso Ciudadano por Colombia.
De ser acertada la proyección de Vargas, compartida por otros analistas, también quedará evidenciado que a los colombianos les importó poco o nada las investigaciones y condenas a congresistas oficialistas investigados por nexos con grupos al margen de la ley.
Sobre este aspecto, la directora del Movimiento de Observación Electoral (MOE), Claudia López, aseguró que cerca de 80 de los 2 mil 693 candidatos que participarán en las elecciones son herederos de la “parapolítica”, como se conoce en el país a los nexos entre políticos y paramilitares, así como de vínculos con narcotraficantes y otros grupos armados ilegales.
López afirmó que uno de los partidos en los que más se ve expresado este fenómeno es el oficialista Partido de Integración Nacional (PIN), antigua Convergencia Ciudadana, seguido de Apertura Liberal, la U, Conservador, Cambio Radical y Partido Liberal.
Además de este fenómeno, con las parlamentarias quedará definido el abanico de aspirantes presidenciales que participarán en las elecciones de mayo, que hace tres semanas pudieron arrancar en firme su campaña, tras la negativa que dio la Corte Constitucional al referendo que promovía la reelección de Uribe.